La enfermedad del lado izquierdo

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El destino no está escrito, ¿o sí? ---------- http://laenfermedaddelladoizquierdo.blogspot.com/

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MI BLOG PERSONAL

martes, 30 de noviembre de 2010

Nuevos proyectos, nueva editorial: EUTELEQUIA












El año que viene se presenta preñado de proyectos literarios. Muchas antologías en las que participo (Viscerales, Al Otro Lado del Espejo, Perversiones (que ya es una realidad), Cuentos para hambrientos 2...) y dos propuestas individuales: un libro de cuentos (por fin un libro de cuentos) y una novela corta.

De ésta última os puedo escribir, porque ya está firmado el contrato y tiene fecha de salida, y porque se trata de una nueva editorial, Eutelequia, que ha realizado una apuesta fuerte para el año que viene en cuanto a narrativa se refiere. En ella publicaremos, de momento, José Ángel Barrueco, Mario Crespo, Luis Ingelmo (traductor de los maravillosos cuentos de Larry Brown), Germán San Nicasio, Patxi Irurzún o yo mismo, con propuestas más que arriesgadas, como podréis comprobar.

Eutelequia es una palabra inventada por Clea, la editora, y viene a significar "tener un buen propósito". Nada mejor que un buen propósito para iniciar el año.



Diario de un escritor delgado
Germán San Nicasio
Diario de un escritor delgado es la historia de un hombre ingenuo y primitivo que unos días contempla la vida desde el optimismo más beligerante y otros desde el más profundo desaliento. Sobre unas cosas parece tener las ideas muy claras, sobre otras no tanto, pero su peculiar sentido de la realidad siempre le está empujando a dejar testimonio de todo. Cualquier inci­dente cotidiano, por insignificante que pueda parecer, le sirve como excusa para ejercitar el lenguaje achulado y en ocasiones barrio­bajero que le caracteriza, y mientras se cuenta a sí mismo sus andanzas y chismes íntimos, aprove­cha para hacer una crítica, a pequeña escala, del mundo mediocre y ruin que le ro­dea, dis­parando en to­das di­recciones sin pensar en las consecuencias. De modo que al final, entre introspección y autoexamen, nuestro escritor delgado consigue enhebrar sus anotaciones para que el anec­dotario del día a día acabe cobrando forma de memoria imaginada.

Cuento kilómetros
Mario Crespo
Cuento kilómetros podría ser el diario de un navegante del S. XVI adaptado a nuestro tiempo, un cuaderno de bitácora contemporáneo, pero, en realidad, este compendio de relatos conectados entre sí por distintas voces narra la historia de una pareja que rompe la secuencia espacio-tiempo para fundir sus almas en una sola y viajar lejos, muy lejos. Mario Crespo construye una ficción con entidad de novela mediante relatos cortos que se articulan en torno a las aventuras del personaje de Claudio Rivera y donde el propio autor entra y sale de la narración en un inquietante juego entre la ficción y la realidad de sus vivencias.



Asco
José Ángel Barrueco
Asco cuenta el periplo de una familia a bordo de un crucero por el Adriático, el mismo barco en el que una vez viajó el escritor David Foster Wallace para elaborar uno de sus más célebres reportajes. Durante la travesía, en la que atracan en las costas de Grecia, Croacia e Italia, el narrador empieza a sentir aversión hacia el comportamiento de muchos pasajeros, contaminados por la gula y la falta de respeto.
Asco es una diatriba visceral contra el consumismo y la mala educación, contra todo lo que hay de simple y de egoísta en el hombre. Relato inclasificable, novela que juega con el diario, el ensayo y el libro de viajes, es la última obra narrativa de José Ángel Barrueco.




La enfermedad del lado izquierdo
Esteban Gutiérrez Gómez
Pascual se levanta de la cama y descubre que no puede apoyar el pie izquierdo. El médico le dice que sufre una calcificación del talón de Aquiles. Meses después, cuando lo del pie parece que se ha solucionado, el testículo empieza a darle problemas. Entonces cae en la cuenta de que una serie de lesiones y enfermedades que está sufriendo (infección de muelas, contracturas, roturas de huesos, pérdida de visión y de audición, trastornos en el estómago…) se localizan curiosamente en el lado izquierdo de su cuerpo. Analizando la situación llega a la conclusión de que ese lado izquierdo es el que más próximo está de su mujer a la hora de dormir, y que quizá todo se deba a su influencia maligna. Podrían pensar ustedes que eso es algo demencial, pero no conocen a su mujer, Norma, ni sus Leyes Fundamentales escritas en un cuaderno de hule azul.

Así comienza esta hilarante aventura de un hombre a la búsqueda de su destino.




La métrica del olvido
Luis Ingelmo
Abriéndolo al azar, en La métrica del olvido escucharemos todo un coro de voces en cualquiera de sus páginas. Aquí resuena el dolor punzante que se provocan las parejas, los comienzos de un romance que nunca llega a consumarse, los enredos de un acusado, las confesiones de los anacoretas de hoy, las reflexiones filosóficas de un prisionero antes de ser ejecutado, los suspiros y anhelos de mujeres despechadas, la búsqueda de uno mismo en los otros, los aullidos hacia una posibilidad de amor siempre en el horizonte o las respuestas duras y certeras de un escritor ante las impertinencias del reportero. Al adentrarnos en sus relatos, sentiremos la obsesión que transmite un lenguaje afilado donde el estilo se convierte en contenido, todo ello bañado con la espuma del humor, enriquecido con un acondicionador de ironía, perfumado con los fluidos del sexo y, por fin, desinfectado de la trivialidad con litros de alcohol. Relatos que permanecerán siempre actuales en una espontaneidad expresada con la palabra digna y orgullosa de ser ella misma.




¡Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur)
Patxi Irurzun
En los años 80, Dick Grande, un barrendero “heavy” de Pamplona se convierte accidentalmente en estrella internacional del porno. ¿El secreto de su éxito? Su privilegiada herramienta de trabajo (la “blakandeker”), sí, pero sobre todo su aspecto de hombre vulgar: tirillas y difícil de ver, cuando aparece en sus películas haciendo el amor con las mujeres más hermosas del mundo, los hombres solos, tristes y rotos creen que pueden ser como él. Dick Grande recorre los santuarios secretos del porno “amateur” —La Habana, París, Bangkok, Manila, México DF…—, funda un movimiento musical (el porno-rock radikal vasco), financia involuntariamente con sus películas una guerrilla maoísta… Pero él también es un hombre insatisfecho, que solo persigue desesperadamente el corazón de la mujer que le introdujo en el mundo del porno: la dulce y sucia Janis. Brutal y tierna, soez y poética, animal y, por ello, terriblemente humana, ¡Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! se convierte, bajo la apariencia de una novela de género (erótico) en un pimpapúm social que no deja títere con cabeza y un artefacto infalible para hacer reír a mandíbula batiente mientras una pantera resopla en nuestra entrepierna. Por fin una novela atrevida (que antes fue novela-blog y recibió medio millón de visitas), escrito a tumba abierta por un autor valiente para lectores valientes cansados de leer solapas de libros que nunca cumplen lo que prometen.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Un cuento de Ana María Matute (¡PREMIO CERVANTES!)




El niño al que se le murió el amigo


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:


-El amigo se murió.
-Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.


El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.


Extraído de “El árbol de oro y otros relatos”, de Ana María Matute

Recupero esta entrada. Ana María Matute se merece el Premio Cervantes. Me he alegrado mucho, porque mucho he disfrutado de sus relatos.
¡Disfruta, reina!

martes, 23 de noviembre de 2010

Próximamente: "Perversiones"

Lo que empezó como un blog de muestra de raras parafilias, se ha convertido en un libro excitante que espero salivando.

Participan con sus microrrelatos:

Andrés Portillo, Rafael Linero, Raúlo Cáceres, Ángel Olgoso, Antonio Dafos, Isabel González González, Manuel Moyano, Quim Pérez, Jorge Fornés, Vicente Muñoz Álvarez, Hugo Rg [pobreartista], Joaquín Torres, U! a.k.a Uriel A. Durán, Ginés Cutillas, Miguel Sanfeliu, Fusa Díaz, Cristina de Cos, Fco. Javier Pérez, Pablo E. Soto, Hugo García, Marina Guiu, David González, Pablo Gallo, Carlos Vitale, Manuel Rebollar, Ana Ayuso Verde, Isabelle López, Francisco Naranjo, Alejandro Santos, Rubén Little Nemo, Marina Baizán, Hilario J. Rodríguez, Elvis Gato, Juan Jacinto Muñoz Rengel, José Ángel Barrueco, Isabel Wagemann, David Guirao, Joan Ripollès Iranzo, El Bute, Eva Díaz Riobello, Salvador Moreno Valencia, Popá, Elías Moro, Martín Pardo, Carlos Manzano, Kikus, Nacho Cagiga, Felisa Moreno Ortega, Andrés Neumam, Juan Gonzalo Lerma, Manu Espada, Joaquín López, M.A. Cáliz, Pepe Cervera, Rita Vicencio, María Simó, José Ángel Cilleruelo, José Abad, Amanda Manara, Miguel Ángel Zapata, Federico Villalobos, José Cruz Cabrerizo, Esteban Gutiérrez Gómez, Oscar Esquivias, Pablo Ruiz, Carola Aikin, Raul Brasca.

lunes, 22 de noviembre de 2010

lunes, 15 de noviembre de 2010

Presentaciones de "Simpatía por el relato" esta semana (Madrid, Fuenlabrada y Oviedo)

17 DE NOVIEMBRE (MIÉRCOLES): MADRID

Presentación en el Fnac de Madrid (Callao) a las 19:30 horas. Estarán presentes los antólogos (los escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez), el editor y varios de los autores que participan en el libro. Habrá alguna actuación en acústico y lecturas de los autores.
Media hora antes (19:00 horas) los autores, antólogos y el editor ofrecerán una rueda de prensa.

Autores confirmados a fecha de hoy (26/10/2010):
Agnes (LILITH)
Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA)
Monty (SWEET LITTLE SISTER)
Felipe Zapico (DEICIDAS)
Ángel Petisme (PETISME)
Antonio Yeska (YESKA)
Iñaki Estevez (THE BLACK DOGS)
Carlos Pina (PANZER)
Juan Abarca (MAMÁ LADILLA)
Indio Zammit (TARZÁN Y SU PUTA MADRE OCUPANDO PISO EN ALCOBENDAS)
Javier Gallego “Crudo” (DEAD CAPO)
Eduardo García Martín “Luter” (LUTER)


Fiesta (lecturas y músicas) en la mítica Sala Gruta 77(C/Cuclillo, 6) a las 21:30 horas.
Actuación de JUAN ABARCA (MAMÁ LADILLA), LUTER, INSOLENZIA y ÁNGEL PETISME.
Estarán presentes los antólogos (los escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez), el editor y varios de los autores que participan en el libro.
Lecturas a cargo de muchos de los autores del libro.
Entrada gratuita.

Autores confirmados a fecha de hoy (26/10/2010):
Agnes (LILITH)
Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA)
Monty (SWEET LITTLE SISTER)
Felipe Zapico (DEICIDAS)
Ángel Petisme (PETISME)
Antonio Yeska (YESKA)
Iñaki Estevez (THE BLACK DOGS)
Carlos Pina (PANZER)
Juan Abarca (MAMÁ LADILLA)
Indio Zammit (TARZÁN Y SU PUTA MADRE OCUPANDO PISO EN ALCOBENDAS)
Javier Gallego “Crudo” (DEAD CAPO)
Eduardo García Martín “Luter” (LUTER)

***
18 DE NOVIEMBRE (JUEVES): FUENLABRADA
(atención: el acto empezará a las 20:30 horas)

Fiesta-presentación en la Sala El Grito (Pz. Huerto del Cura, s/n) a partir de las 19:30 horas.
Actuaran KIKE BABAS & LA DESBANDADA, YESKA, LUTER e INSOLENZIA.
Estarán presentes los antólogos (los escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez), el editor y varios de los autores que participan en el libro.
La entrada es gratuita.

Autores confirmados a fecha de hoy (26/10/2010):
Kike Suárez “Babas” (KIKE SUÁREZ & LA DESBANDADA)
Antonio Yeska (YESKA)
Eduardo García Martín “Luter” (LUTER)
Monty (SWEET LITTLE SISTER)
Agnes (LILITH)
Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA)



***

19 DE NOVIEMBRE (VIERNES): OVIEDO

Presentación en la Librería Cervantes (C/ Doctor Casal, 9), a las 19:00 horas. Estarán presentes los antólogos (los escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez), el editor y varios de los autores que participan en el libro.
Presenta el acto Manuel D. Abad.

Autores confirmados a fecha de hoy (26/10/2010):
Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA)
Pablo Tamargo (BLACK HORDE)
David Suárez “Suarón” (LOS MAJADEROS)

La fiesta será en La Antigua Estación (Calle de Martínez Vigil 9), a las 21:30 horas con lecturas por parte de alguno de los participantes y música (LOS MAJADEROS Y BLACK HORDE). Estarán presentes los antólogos (los escritores Patxi Irurzun y Esteban Gutiérrez), el editor y varios de los autores que participan en el libro. Presenta el acto Manuel D. Abad.
Autores confirmados a fecha de hoy (26/10/2010):

Daniel Sancet Cueto (INSOLENZIA)
Pablo Tamargo (BLACK HORDE)
David Suárez “Suarón” (LOS MAJADEROS)

La entrada es gratuita

domingo, 14 de noviembre de 2010

Francisco López Serrano gana el Setenil con "Los hábitos del azar"


Enhorabuena al ganador.
No he podido leer
Los hábitos del azar
pero espero hacerlo pronto.

martes, 2 de noviembre de 2010

Un cuento de Alejo Carpentier



Viaje a la semilla




I


-¿Qué quieres, viejo?...


Varias veces cayó la pregunta de lo alto de los andamios. Pero el viejo no respondía. Andaba de un lugar a otro, fisgoneando, sacándose de la garganta un largo monólogo de frases incomprensibles. Ya habían descendido las tejas, cubriendo los canteros muertos con su mosaico de barro cocido. Arriba, los picos desprendían piedras de mampostería, haciéndolas rodar por canales de madera, con gran revuelo de cales y de yesos. Y por las almenas sucesivas que iban desdentando las murallas aparecían -despojados de su secreto- cielos rasos ovales o cuadrados, cornisas, guirnaldas, dentículos, astrágalos, y papeles encolados que colgaban de los testeros como viejas pieles de serpiente en muda. Presenciando la demolición, una Ceres con la nariz rota y el peplo desvaído, veteado de negro el tocado de mieses, se erguía en el traspatio, sobre su fuente de mascarones borrosos. Visitados por el sol en horas de sombra, los peces grises del estanque bostezaban en agua musgosa y tibia, mirando con el ojo redondo aquellos obreros, negros sobre claro de cielo, que iban rebajando la altura secular de la casa. El viejo se había sentado, con el cayado apuntalándole la barba, al pie de la estatua. Miraba el subir y bajar de cubos en que viajaban restos apreciables. Oíanse, en sordina, los rumores de la calle mientras, arriba, las poleas concertaban, sobre ritmos de hierro con piedra, sus gorjeos de aves desagradables y pechugonas.


Dieron las cinco. Las cornisas y entablamentos se despoblaron. Sólo quedaron escaleras de mano, preparando el salto del día siguiente. El aire se hizo más fresco, aligerado de sudores, blasfemias, chirridos de cuerdas, ejes que pedían alcuzas y palmadas en torsos pringosos. Para la casa mondada el crepúsculo llegaba más pronto. Se vestía de sombras en horas en que su ya caída balaustrada superior solía regalar a las fachadas algún relumbre de sol. La Ceres apretaba los labios. Por primera vez las habitaciones dormirían sin persianas, abiertas sobre un paisaje de escombros.


Contrariando sus apetencias, varios capiteles yacían entre las hierbas. Las hojas de acanto descubrían su condición vegetal. Una enredadera aventuró sus tentáculos hacia la voluta jónica, atraída por un aire de familia. Cuando cayó la noche, la casa estaba más cerca de la tierra. Un marco de puerta se erguía aún, en lo alto, con tablas de sombras suspendidas de sus bisagras desorientadas.




II


Entonces el negro viejo, que no se había movido, hizo gestos extraños, volteando su cayado sobre un cementerio de baldosas.


Los cuadrados de mármol, blancos y negros, volaron a los pisos, vistiendo la tierra. Las piedras con saltos certeros, fueron a cerrar los boquetes de las murallas. Hojas de nogal claveteadas se encajaron en sus marcos, mientras los tornillos de las charnelas volvían a hundirse en sus hoyos, con rápida rotación.


En los canteros muertos, levantadas por el esfuerzo de las flores, las tejas juntaron sus fragmentos, alzando un sonoro torbellino de barro, para caer en lluvia sobre la armadura del techo. La casa creció, traída nuevamente a sus proporciones habituales, pudorosa y vestida. La Ceres fue menos gris. Hubo más peces en la fuente. Y el murmullo del agua llamó begonias olvidadas.


El viejo introdujo una llave en la cerradura de la puerta principal, y comenzó a abrir ventanas. Sus tacones sonaban a hueco. Cuando encendió los velones, un estremecimiento amarillo corrió por el óleo de los retratos de familia, y gentes vestidas de negro murmuraron en todas las galerías, al compás de cucharas movidas en jícaras de chocolate.


Don Marcial, el Marqués de Capellanías, yacía en su lecho de muerte, el pecho acorazado de medallas, escoltado por cuatro cirios con largas barbas de cera derretida




III


Los cirios crecieron lentamente, perdiendo sudores. Cuando recobraron su tamaño, los apagó la monja apartando una lumbre. Las mechas blanquearon, arrojando el pabilo. La casa se vació de visitantes y los carruajes partieron en la noche. Don Marcial pulsó un teclado invisible y abrió los ojos.


Confusas y revueltas, las vigas del techo se iban colocando en su lugar. Los pomos de medicina, las borlas de damasco, el escapulario de la cabecera, los daguerrotipos, las palmas de la reja, salieron de sus nieblas. Cuando el médico movió la cabeza con desconsuelo profesional, el enfermo se sintió mejor. Durmió algunas horas y despertó bajo la mirada negra y cejuda del Padre Anastasio. De franca, detallada, poblada de pecados, la confesión se hizo reticente, penosa, llena de escondrijos. ¿Y qué derecho tenía, en el fondo, aquel carmelita, a entrometerse en su vida? Don Marcial se encontró, de pronto, tirado en medio del aposento. Aligerado de un peso en las sienes, se levantó con sorprendente celeridad. La mujer desnuda que se desperezaba sobre el brocado del lecho buscó enaguas y corpiños, llevándose, poco después, sus rumores de seda estrujada y su perfume. Abajo, en el coche cerrado, cubriendo tachuelas del asiento, había un sobre con monedas de oro.


Don Marcial no se sentía bien. Al arreglarse la corbata frente a la luna de la consola se vio congestionado. Bajó al despacho donde lo esperaban hombres de justicia, abogados y escribientes, para disponer la venta pública de la casa. Todo había sido inútil. Sus pertenencias se irían a manos del mejor postor, al compás de martillo golpeando una tabla. Saludó y le dejaron solo. Pensaba en los misterios de la letra escrita, en esas hebras negras que se enlazan y desenlazan sobre anchas hojas afiligranadas de balanzas, enlazando y desenlazando compromisos, juramentos, alianzas, testimonios, declaraciones, apellidos, títulos, fechas, tierras, árboles y piedras; maraña de hilos, sacada del tintero, en que se enredaban las piernas del hombre, vedándole caminos desestimados por la Ley; cordón al cuello, que apretaban su sordina al percibir el sonido temible de las palabras en libertad. Su firma lo había traicionado, yendo a complicarse en nudo y enredos de legajos. Atado por ella, el hombre de carne se hacía hombre de papel. Era el amanecer. El reloj del comedor acababa de dar la seis de la tarde.




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A propósito del cuento al revés (el cuento que comienza por el final, por el desenlace, pero que mantiene la intensidad y atrapa al lector hasta el final, que es el principio) incluimos en el nº3 de AOLdE un relato de Fernando Aramburu ("Enemigo del pueblo", de su libro Los peces de la amargura) que, a nuestro parecer, cumple con creces el requisito y es un ejemplo a seguir. Javier Serrano (también publicado en ese número) añade este otro cuento clásico a la lista.