La enfermedad del lado izquierdo

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viernes, 29 de enero de 2010

Empieza el AñoLuján



En algún cielo
Marcelo Luján

Premio Ciudad de Alcalá de narrativa 2006
(Edita la Fundación Colegio del Rey, 2007)

Es una pena. Cuantos buenos cuentos se pierden en los concursos. Cuantos libros llenos de relatos magistrales. Los cuentistas somos seres humanos. Comemos y necesitamos cubrir esas mínimas necesidades básicas que se dan por supuesto en todos nosotros. Lo más accesible es enviar nuestros textos a concursos e intentar que los jurados aprecien vértices de nuestra obra que apunten hacia alguna genialidad. Ignacio Ferrando, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Oscar Sipán y, más recientemente y con el premio Setenil a sus espaldas, Fernando Clemot, son vivos ejemplos de ello. Excelentes cuentistas que dejaron sus obras diseminadas por ayuntamientos de toda España, publicadas ad hoc y sin distribución, en el mejor de los casos. El cuento, los cuentos, quedan enterrados por el éxito y los lectores no llegarán a ellos so pena de que luego los reúnan en un libro publicado por una editorial que cuente con eficiente distribución. Y aún así, es difícil llegar a las librerías.
Una especie de condena se cierne sobre nosotros.
Pero no vamos a llorar.
Es lo que hay.

Marcelo Luján es otro de los ejemplos de cuentistas condenados al olvido. Hasta hace unos meses, todo lo que ha publicado son premios literarios que lamentablemente han quedado varados en los anaqueles de las empresas gráficas que los imprimieron. Así ocurrió con su libro de relatos Flores para Irene, que ganó el Premio de cuentos Santa Cruz de Tenerife 2003 o El desvío, cuento ganador del Premio Kutxa Ciudad de San Sebastián 2007, o el libro del que les voy a hablar ahora: En algún cielo, que ganó el Premio Ciudad de Alcalá de narrativa 2006.

Y es que es una pena y de verdad lo siento. Lo siento por ustedes, que no podrán disfrutar de sus cuentos (a menos que contacten con la librería 3 rosas amarillas y lo encarguen, creo que es el único lugar donde este volumen de cuentos está disponible). Unos cuentos impregnados de aromas porteños (las propias esencias del autor, de nacionalidad argentina, y la de su principal influencia, Julio Cortázar), dotados de una prosa limpia, calibrada, no exenta de riesgos formales y de ansias por la renovación. Escritura sutil, como la del relato que da nombre al libro, En algún lugar, con uno de esos finales que impiden respirar. La experimentación avanza en el siguiente cuento, porque lo de Marcelo Luján son cuentos, donde nos muestra el juego de acá y de allá, la rayuela experimental de los sueños, dos voces y dos lenguas que se mezclan en la mente del lector con un resultado sorprendente. Habría que poner nombre a este coctel de palabras: “genial”. Ponme un genial, diría yo.
Con la copa en la mano disfrutarán de otra maravilla, La noche inminente, una copa nocturna, negra, llena de suspense, trazada como el resto de obras del autor: con tiralíneas, escuadra y cartabón. Nada se deja al azar.
Otro día (estos y todos los buenos libros de cuentos no se deben leer del tirón: empachan) abordarán el que quizá sea la más efervescente propuesta del libro, The queenless, otra incursión en el pasado, porque no les dije, pero ser recuerdos une estos relatos. Y, más tarde, llegarán a Cuidados intensivos, una obra de arte que ya explotó Marcelo tiempo atrás para fijar al jurado como se fija la mariposa a la tabla de corcho: con un alfiler en la garganta. Un cuento de barro y vida, humano y bestial. Y prosiguen las nuevas propuestas, los cambios de forma, el uso diferente del diálogo.
Para el cuento final les recomiendo una tarde, una bebida espirituosa y una hora de tranquilidad por delante. Por propia experiencia lo digo, porque una vez comiencen su lectura no podrán parar, y no digan que no se lo advertí. Una historia tremenda contada por uno de los personajes del cuento de forma tan magistral que el otro personaje, aprendiz de escritor, no logrará escribirla jamás y se refugiará en su intelectualidad y sus propios fantasmas, y un tren y un nombre de mujer: Irene, y esos hilos invisibles que unen las historias de los cuentos. Los aprendices, en plural, pondrán las cosas en su sitio.

En fin, un maravilloso libro que se perderán sobre todo aquellos a los que un eco de la voz de Cortázar les paraliza los sentidos. Pero creo que todo esto va a cambiar, porque este año 2010 será el AñoLuján. A la reciente publicación en septiembre de su primera novela La mala espera (otro premio, el Getafe Negro de Novela 2009, publicada por EDAF y, esta sí, con una excelente distribución) se sumarán un libro de relatos (Arder en invierno, que publicará Baile del Sol) y una nueva novela, Checoslovaquia, que publicará 451 Editores.

Entonces Marcelo Luján será más visible y lamentarán no haberlo leído antes.
Por cierto, el libro cuesta la escandalosa cantidad de seis euritos (6 €).
Una barbaridad.



Página web del autor: http://www.marcelolujan.com/