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miércoles, 10 de septiembre de 2008

La tarde del dinosaurio, de Cristina Peri Rossi. Tropo editores recupera una obra maestra.

Es una gran noticia, y demuestra que el camino abierto con la reedición de Museo de la Soledad de Carlos Castán, promete agradables reencuentros. Copio el literal del artículo de Myriam Martínez, que me parece muy explicativo de lo que supuso y supone esta reedición.



Tropo Editores acaba de reeditar el libro de la uruguaya “La tarde del dinosaurio”
“Yo creo que el tiempo siempre es el gran juez de la literatura y del arte en general”, afirma Cristina Peri Rossi (Montevideo, 1941), respondiendo a una llamada telefónica de este periódico, desde su casa de Barcelona. La escritora uruguaya acaba de recibir, esa misma mañana, varios ejemplares de la reedición de su libro “La tarde del dinosaurio”, que dejó en manos de la editorial aragonesa Tropo Editores y que supone el segundo título de la colección “2º Asalto”, ‘inaugurada’ recientemente por Carlos Castán con su “Museo de la soledad”. Cristina está muy contenta por cómo ha quedado –“tiene hasta sobrecubierta”, dice-, aunque se muestra menos satisfecha con el servicio de Correos: “Me lo han enviado en paquete certificado y ha tardado quince días”, dice entre sorprendida y molesta.
“La tarde del dinosaurio” se publicó por primera vez en 1976, con Planeta, pero no superó la censura y sólo pudo distribuirse por América Latina. “De hermano a hermana” es el cuento favorito de Cristina Peri de toda su creación literaria. Aborda el enamoramiento que siente un adolescente por su hermana. La autora considera que la literatura puede ayudar a comprender incluso aquellas cosas que están prohibidas. Aunque no hay ninguna escena explícita, este texto resultó demasiado molesto en aquella época.
Tampoco debió de ayudar, en ese sentido, “La influencia de Edgar A. Poe en el poeta Raimundo Arias”, un texto que habla del exilio y que entró en imprenta cuando todavía no había muerto Franco. Por entonces, en España no se podían denunciar las dictaduras latinoamericanas.
“La tarde del dinosaurio es una sucesión de cuentos conectados por una sensación de persecución y por la solidaridad que eso crea a veces entre dos personas”, analiza la autora, una de las grandes escritoras hispanoamericanas, que ha firmado también otros libros como “Solitario de amor”, “Desastres íntimos”, “La nave de los locos” o “Habitación de hotel”.
“En la playa” da título a un relato protagonizado por un matrimonio joven aburguesado y una niña que encuentra la pareja y que les hace preguntas insólitas. También es un cuento de fronteras como la que se establece entre el mundo de la pequeña y el de los adultos.
De nuevo otra línea difícil de cruzar, la que parece dividir, en “Simulacro II”, el mundo de los sentimientos y el de una ficticia órbita lunar, donde los robots que la habitan carecen de ellos.
“El libro es un rescate de la emoción y del sentimiento como forma de la relación más humana posible”, reflexiona Peri Rossi. “Yo creo que la palabra con la que termina este relato, ‘piedad’, es lo que expresa este libro, la piedad que siento hacia mí y hacia todos los seres humanos, porque estamos condenados a morirnos, a sufrir dictaduras, porque estamos condenados muchas veces a la opresión y tenemos que encontrar, en medio de estos dolores, a nuestros semejantes”.
JULIO CORTÁZAR
En 1980, “La tarde del dinosaurio” fue reeditado por Plaza y Janés, como parte de una colección de 20 libros de escritores españoles y latinoamericanos que se habían exiliado. Aseguran que Julio Cortázar sólo ha firmado dos prólogos en su vida, en cuanto a libros de narrativa se refiere, y uno de ellos es éste de Peri Rossi.
Con esa voz profunda, que parece llegar al fondo de las cosas y de las personas, y ese acento que refuerza el prestigio de los latinoamericanos como oradores y que la uruguaya conserva intacto a pesar de sus años en España, Cristina Peri Rossi recuerda las enormes afinidades que compartía con Julio Cortázar, cuando se conocieron en torno a 1973. “Nos encantaban los dinosaurios y entonces estos animales no tenían ninguna fama, eran una cosa de tres o cuatro locos. Yo tengo una colección de libros y una colección de láminas de dinosaurios que me regaló él, y nos mandábamos dinosaurios de todas partes del mundo. Por supuesto –dice con energía-, ahora que están de moda por Spielberg, yo ya ni me acuerdo de los dinosaurios”.
Cuando terminó de escribir el libro, no sabía qué título ponerle. Recuerda la escena con mucha claridad y la relata de una manera muy amena, tanto que apetece coger el libro cuanto antes y beber los relatos a borbotones. Era una tarde de verano, muy calurosa, y ella se encontraba tomando un café con una amiga, en el barrio Gótico de Barcelona. Algunos metros más allá, varios estudiantes británicos apuraban unas cervezas y, cuando se marcharon, dejaron un sobre abierto sobre la mesa. Cristina Peri Rossi lo recogió y comprobó que tenía doce postales del Museo Británico, con otras tantas reproducciones de las especies más famosas de los dinosaurios. “Le dije a mi amiga: el título ya está, es La tarde del dinosaurio”, epígrafe que encabezaba, además, uno de los relatos.
Esa noche, Cristina llamó a Julio y le contó lo que había pasado. Él le pidió que le enviara el libro. “Nosotros nunca nos leíamos las cosas, porque teníamos mucho miedo a la mutua influencia. Cuando lo leyó, me mandó el prólogo y me dijo que le había fascinado”.
ELEMENTOS SIMBÓLICOS
¿Qué tienen los dinosaurios para que ejercieran tal fascinación en Cristina Peri Rossi y Julio Cortázar?. Ella considera que hay muchos elementos simbólicos en estos seres y al evocarlos se remonta a la gestación de su libro. “Yo tenía una pesadilla habitual con un dinosaurio, era muy repetitiva y me asustaba mucho”. Eran tiempos del Montevideo previo al golpe militar, ocupado por el Ejército y donde la gente desaparecía muy a menudo. “Soñaba que, de pronto, había un inmenso dinosaurio en la ciudad, que iba entrechocando las cabezas de la gente, pero sólo yo lo veía. Había simbolizado en ese dinosaurio el miedo al golpe de estado, a la dictadura, era el peligro, la amenaza”.
“Eran tiempos en los que el Ejército entraba en la Universidad con el sable desenvainado y herían a la gente”, añade. Y pensó entonces en “dejar un lugar en la mesa” al dinosaurio y convertirlo en “un personaje amable”. Cuando al fin escribió el cuento que da título a su libro, Cristina Peri Rossi dejó de soñar con este animal.
“Yo creo que los dinosaurios representan para los niños lo sobrenatural, cuando dejan de creer en los Reyes Magos y en Papá Noel. Los dinosaurios son de verdad, existieron y ellos se fascinan por su inmenso tamaño, porque representan algo que estuvo y ya no está, y porque pueden imaginar un mundo maravilloso”, indica la escritora.
Julio Cortázar, fallecido en 1984, narró a Cristina que él tuvo una vecina en París, que cuando le contaba algún hecho histórico a su hija como la guerra del Peloponeso o la guerra entre Inglaterra y Francia, la pequeña siempre le preguntaba: “¿Eso fue antes o después de los dinosaurios?”.
EL MUNDO INTERIOR
Cristina Peri Rossi comenta con orgullo la participación de Cortázar en su libro. “Los escritores debemos hacer muy pocos prólogos en la vida, porque, si no, los desvalorizamos. Creo que se ofreció para hacer el mío porque le gustó el libro y porque en estos relatos aparece siempre el mundo interior de las emociones y de los sentimientos. Y le tocó mucho –añade-, porque hay un par de relatos que hablan de la dura experiencia de vivir en nuestro país”.
La autora se refiere, por ejemplo, al capítulo “La influencia de Edgar A. Poe en la poesía de Raimundo Arias”, un título “provocativamente solemne”, que habla de las circunstancias a las que se ve abocado un padre con su hija, cuando se exilia a España. Confiado en que la lengua es la misma, descubre que hay muchas palabras que son diferentes. “Es un cuento doloroso, porque los dos se sienten muy solos y se invierten los papeles, ya que es la niña quien tiene que sostener emotivamente al padre”.
“Simulacro II” se desarrolla en otra galaxia. Se trata de uno de los pocos relatos de Cristina Peri Rossi que pueden corresponder al género de la ciencia ficción, pero que sobre todo es un cuento psicológico. Y, además, la autor confiesa que se trata de uno de los cuentos de los que está “más orgullosa” de haber escrito en su vida.La literatura de Peri Rossi hacía evocar a Cortázar a una serie de creadores por los que ambos compartían una gran admiración y, en el prólogo, obedeciendo a esta premisa, el escritor alude al cineasta oscense Carlos Saura.
UN LIBRO VIGENTE
Cristina Peri Rossi felicitó a Tropo Editores por el trabajo realizado. “Ha hecho una portada preciosa (obra de Óscar Sanmartín), una edición del libro muy cuidada y muy bonita. Yo suelo elegir las portadas de mis libros, pero en este caso no lo hice.
Realmente, hicieron una portada como si la hubiera elegido yo”. Y puso el acento en “el entusiasmo” con el que trabajan sus responsables –Oscar Sipán, Mario de los Santos y Amadeo Cobas-, “gente joven que tiene un gran amor por la edición y por los textos”, y que cree preciso apoyar. “Éste es un tipo de editor que ya no va a haber en el futuro, el editor vocacional, no el gerente de ventas. Es la gente que siente amor por los libros y los cuida muchísimo”.
A pesar de que Peri Rossi escribió el libro hace muchos años, “La tarde del dinosaurio” es un texto plenamente vigente. “Si yo tuve el dolor enorme de ver surgir el nazismo y el fascismo en mi país, he tenido la enorme dicha de haberme exiliado a otro donde eso se ha desbloqueado y he podido contribuir a ello”.
La escritora recordó que ha tenido que exiliarse dos veces en su vida: de Uruguay, a finales de 1972, y de España, durante el Franquismo. Dejó Montevideo para instalarse en Barcelona, donde adquirió la nacionalidad española, y tuvo que abandonar la ciudad condal para asentarse en París. Hoy, de nuevo, reside en la capital catalana. “La gente que hoy tiene 20 años quizá sea la primera generación europea que no tenga que vivir una guerra. Eso es una enorme satisfacción y ellos tienen que comprender que es, realmente, un privilegio”.
Articulo de Myriam Martínez (Diario del Altoaragón, 22 de abril de 2008)

2 comentarios:

Ada dijo...

La verdad es que la aclaración sobre el título está chula, es una anecdota simpática. Veo que ha tenido una vida dura afrontando dos exilios, pero estoy segura que enriquecedora por los lugares donde ha vivido y por la gente que ha tenido a su alrrededor.
Parece que la lectura es recomendable aunque por el resumen parece una lectura socialmente dura, de esos transfondos que te abren los ojos y empiezas a tener otra visión diferente.
Besos.

Anónimo dijo...

Cristina Peri Rossi es una de las grandes, una "clásica" consagrada a la que hay que leer y releer. La conocí hace veinte años entre un buen montón de escritores consagrados, de los que ya nadie se acuerda y me impactaron sus cuentos. Enhorabuena a Tropo, demuestra su olfato editorial al rescatarla.