La enfermedad del lado izquierdo

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El destino no está escrito, ¿o sí? ---------- http://laenfermedaddelladoizquierdo.blogspot.com/

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lunes, 22 de agosto de 2011

Un cuento de Joao Anzanello Carrascoza



SEÑAL DE LOS TIEMPOS
Por: Joao Anzanello Carrascoza.


La pareja se detuvo en mitad del camino para descansar. Estaban los dos extenuados de tanto huir. Se cobijaron en un establo, al costado de la carretera, y enseguida la mujer sintió las primeras señales. Había sido una parada providencial, el momento y el lugar adecuados para que naciera el niño. Nadie sospecharía de un establo en medio de una carretera desierta.

En esa noche, bajo la luz sin pausa de una estrella, la mujer sufrió intensamente los dolores del parto. La madrugada ya estaba alta cuando, entre sus gemidos sordos, se distinguió un extraño vagido.

Miraron al niño, atónitos. Pero se cuidaron de no caer en el mismo error del pasado. Aprovecharon restos de madera que por allí había y separaron dos trozos, preparando el ritual. Fueron rápidos. El marido, carpintero, tenía mucha práctica.

Allí mismo crucificaron al niño. Luego juntaron los animales y siguieron viaje.











Acabo de terminar de leer El volumen del silencio. Editado por Baile del Sol, comprende una selección de los mejores relatos del cuentista João Anzanello Carrascoza. Ha sido todo un descubrimiento y he disfrutado con muchos de estos relatos como hace mucho tiempo no disfrutaba de un volúmen de cuentos. Más adelante publicaré una reseña del libro, pero sirva esta introducción para recomendarlo a mis amigos amantes de lo breve.


miércoles, 3 de agosto de 2011

La bestia (para Vinalia Trippers, "Trippers from the crypt"

Queridos drugos,

como diría Vic, el padre padrone de la criatura,

Vinalia Trippers anda otra vez a la carga.

El fanzine mítico que regresará el año pasado desde las profundidades del abismo acaba de sacar su nuevo número, Trippers from the crypt, un homenaje a los clásicos del terror. Con calidad de hoy y aspecto de fanzine del pasado ofrece 33 alucinantes relatos (más 14 poemas del Master of horror) ilustrados por 33 excelentes dibujantes.

80 creadores en total para un número que merece la pena tener, os lo aseguro.


Os dejo mi colaboración:


(ilustración ad oc de Gsús Bonilla)



LA BESTIA


Notó como se le erizaba el pelo y procuró hacer coincidir el clímax con el momento final. Fue entonces, cuando presionaba con los pulgares dentro de la garganta, cada vez más hundidos en ella, cuando sintió los espasmos de aquella sangre joven en las yemas de los dedos, que respondían como ventosas ávidas de fluido. Un instante después la relajación de los músculos de la muchacha le hizo volver a la realidad. Se levantó jadeante, asqueado de sus manos engarfiadas, mirándolas como si no fuesen parte de sí mismo, y con ellas intentó arrancarse la piel de la cara. Gimió y gritó como un animal herido que pidiese explicaciones al cielo. Se golpeó contra las paredes de la habitación sin dejar de girar cómo un loco, hasta que cayó al suelo y se derrumbó junto al cuerpo flácido de ella.
Pasaron unos segundos de silencio, de total silencio, unos segundos.
Levantó la cabeza, apenas unos centímetros del suelo, y miró el cuerpo rendido y desnudo. Volvió a jadear. Cogió aquel pequeño bolso de puta y sacó un monedero desgastado de piel artificial. Se llamaba Irene, 22 años, polaca. Dentro del monedero había una alianza, sin nombre ni fecha grabados, y una foto de una niña que sonreía. Volvió a gritar intentando que la bestia saliese de su cuerpo por entre sus fauces desencajadas, bramó para dejar de oír sus propios pensamientos, pero estos no cesaban en su tormento. Por un instante vio el reflejo de su rostro en el plástico de la cartera, distorsionado, alargado, con ojos derretidos y labios hinchados.
Se incorporó pesadamente y orinó sobre ella.
Luego desapareció.

© Esteban Gutiérrez Gómez (Bacø), 2011

viernes, 1 de julio de 2011

“Esquina inferior del cuadro”, de Miguel A. Zapata



Inquietantes obras de arte
Por Esteban Gutiérrez Gómez.


Miguel Ángel Zapata es uno de los grandes narradores de nanoficciones, el rey de los veinte centímetros sumergidos en castellano. Los dos libros que preceden a este Esquina inferior del cuadro, Baúl de prodigios y Revelaciones y magias, son dos compilaciones de microrrelatos de una hondura insuperable. No se puede decir nada más con tan pocas palabras ni insinuar mejor lo que se pretende transmitir. En cualquiera de estas propuestas literarias de cuarto de folio el lector habrá sido transportado a un más allá literario, a un mundo casi imposible, en la primera frase de la lectura. Ese poder literario persiste en Esquina inferior del cuadro, pero esta vez son relatos, cuentos en su distancia tradicional, lo que Miguel A. Zapata nos ofrece.


Aunque se hable de cuentos en los que el protagonista principal aparezca desdibujado, esquinado, yo encuentro en estos relatos historias terribles, sucesos enterrados en el pensamiento de los personajes, rescates de un pasado que subsistía bajo su piel y les daba forma. Reencuentros que sirven para reventar forúnculos mentales que latían aletargados. Así ocurre en el primero de los cuentos, “En flor”, que nos trasmite el poder creador y destructivo de la locura. Conversión y venganza se suceden en los relatos siguientes en esos pequeños Apocalipsis que Miguel A. Zapata nos ofrece. Locuras y pecados acontecerán también en las siguientes historias: mujeres que adoptan jabalíes a modo de hijos o coleccionistas de jóvenes, son dos de los ejemplos destacados. Puzzles literarios que mejorarán la salud intelectual del lector, ofrecimientos al Dios de Lo Novedoso, intrigas de voces con propuestas de juego extremo en fondo y forma. Voces que van y vienen, que se muestran solo un poco, lo necesario, para que nosotros completemos el cuadro en la cabeza, técnicas impresionistas blanco sobre negro.


Y estoy de acuerdo con Fernando Valls, director de la colección “Reloj de arena” que publica este Esquina inferior del cuadro en Menoscuarto ediciones, porque los dos relatos finales asegurarán la conmoción al lector, cerrando el círculo perfecto del cuento. Se trata de “Esquina inferior del cuadro”, relato que da título al libro y que el autor nos ha cedido en exclusiva para su difusión en Culturamas y, a modo de epílogo, “Los trabajos del astrónomo”. Dos inquietantes obras de arte.


Publicado en Cultura+

lunes, 6 de junio de 2011

Presentación del nuevo libro de relatos de Miguel Ángel Zapata



Esquina inferior del cuadro,

el nuevo libro de relatos de Miguel A. Zapata

se presentará en viernes 10 de junio

a las 20:00 horas

en la librería Tres rosas amarillas

de Madrid



Además del autor intervendrá

José Ángel Zapatero (director de la editorial Menoscuarto)

y Fernando Valls

viernes, 3 de junio de 2011

miércoles, 1 de junio de 2011

Feria del Libro de Madrid. Firmas en la Caseta 121 de Tres Rosas Amarillas



Jueves 2 de junio
De 19,00 a 21,00 h.
Esteban Gutiérrez firma "La enfermedad del lado izquierdo"
Editorial Eutelequia




Viernes 3 de junio
De 19,00 a 21,00 h.
Carlos Salem firma "El torturador arrepentido"
Alena Collar
firma "Estampaciones"
Editorial Talentura




Sábado 4 de junio
De 12,00 a 14,00 h.
Javier Pascual Echalecu y Javier Sagarna firman "Tres rosas amarillas.
Relatos 01"
Editorial Tres rosas amarillas


De 19,00 a 21,00 h.
Óscar Esquivias firma "Pampanitos verdes" y "La marca de Creta"
Editorial Ediciones del Viento




Domingo 5 de junio
De 12,00 a 14,00 h.
Firmarán los autores de la "Segunda parábola de los talentos"
Editorial Gens



De 19,00 a 21,00 h.
Ángel Zapata firma "Las buenas intenciones"
Inés Mendoza
firma "El otro fuego"
Editorial Páginas de Espuma

Los rockeros firman libros (Feria del Libro de Madrid)




Estimados amigos.




El viernes 3 de junio, de 18:30 a 20:30, varios de los autores de la
antología de cuentos escrita por rockeros "Simpatía por el relato"
estarán firmando ejemplares en la caseta 24 de la Feria del libro de
Madrid. Asistirán los músicos/autores Carlos Pina (Panzer), Kike Babas
(Kike Babas y la Desbandada), Daniel Sancet (Insolenzia), Indio
Zammit, y el escritor y antólogo de la obra Esteban Gutiérrez. Aparte
de los ya mencionados, en esta antología participan Rubén Pozo y Leiva
(Pereza), Enrique Villareal (Barricada), Julián Hernández (Siniestro
Total), Juan Abarca (Mamá ladilla), Agnes (Lilith), Monty (Sweet
Little Sister), Ajo... y así hasta 32 músicos de grupos de rock.




Os invitamos a pasaros por la caseta y os animamos a difundir el
evento en agendas, noticias, blogs...




Datos:
Viernes 03 junio 2011
18:30 a 20:30
Caseta 24 (Maidhisa)
Feria del Libro de Madrid
en el parque del Retiro

viernes, 27 de mayo de 2011

Feria del Libro de Madrid: Firmas de autores de la antología NARRANDO CONTRACORRIENTE

Firmas de NARRANDO CONTRACORRIENTE en la caseta de ED. ESCALERA (Caseta nº197)



FERIA DEL LIBRO DE MADRID





SÁBADO 28 MAYO

MAÑANA 11H/14H :

MANU ESPADA
JAVIER SERRANO
MAYTE SÁNCHEZ SEMPERE


TARDE 18H/ 21H :


ANA PÉREZ CAÑAMARES
INMA LUNA
JOSÉ NAVEIRAS



SÁBADO 4 JUNIO

HORARIO MAÑANA 11H/14H :

LUIS MORALES
ÁNGEL MUÑOZ
SERGIO C.FANJUL



TARDE 18H/ 21H :

SONIA FIDES
MªJESÚS SILVA
IÑAKI ECHARTE VIDARTE




SÁBADO 11 JUNIO


HORARIO MAÑANA 11H/14H :

JOSÉ ÁNGEL BARRUECO
OLAIA PAZOS
ESTEBAN GUTIERREZ GÓMEZ


TARDE 18H/ 21H :

SUSANA OBRERO
MIGUEL ÁNGEL MARTÍN
ANDRÉS PORTILLO





DOMINGO 12 JUNIO

MAÑANA 11H/14H :

TALÍA LUIS
DANI ORVIZ
GSÚS BONILLA

(usurpado del blog de Bonilla. Gracias, bro)

martes, 24 de mayo de 2011

Firmas en la caseta de "3 rosas amarillas"


Del 25 de mayo al 13 de junio, la librería Tres rosas amarillas permanecerá cerrada, pero esperamos tu visita en la caseta 121 de la FERIA DEL LIBRO DE MADRID 2011, en el Parque del Retiro. ¡Vive esta experiencia con nosotros!
¡No lo olvidarás!




FIRMAS PARA EL FIN DE SEMANA DEL 28 Y EL 29 DE MAYO:




sábado 28 de mayo
De 12,00 a 14,00 h.
Eduardo Cano y Javier Sagarna firman "Tres rosas amarillas. Relatos 01"
Editorial Tres rosas amarillas
De 19,00 a 21,00 h.
Matías Candeira firma "Antes de las jirafas"
Editorial Páginas de Espuma




Domingo 29 de mayo
De 12,00 a 14,00 h.
Carmen Peire firma "Horizonte de sucesos"
Editorial Cuadernos del Vigía.
De 19,00 a 21,00 h.
Julio Jurado "Andar por el aire"
Víctor García Antón firma"Nosotros, todos nosotros"
Editorial Gens

viernes, 20 de mayo de 2011

Nuevo libro de relatos de Miguel Ángel Cáliz

El escritor Miguel Ángel Cáliz, amigo de lo breve, acaba de publicar un nuevo libro, esta vez relatos. Rupturas y ambiciones, que así se llama el libro, contiene un decálogo final sobre el cuento que no tiene desperdicio.











RUPTURAS Y AMBICIONES
Miguel A. Cáliz

(Ilustración de Chema Lumbreras)
E.D.A. Libros (Málaga, 2011)
Relatos

Toda ruptura surge como una necesidad y toda ambición termina conduciendo a un cambio; algo que intenta confirmar Mi­guel Ángel Cáliz a lo largo de este volumen, cuyas dos partes se distinguen y relacionan ya desde el título.
Rupturas reúne una serie de relatos cuyos personajes afrontan algún momento crucial de sus vidas. Narradas con un sutil sentido del humor, estas historias intentan proponer además una reflexión sobre el desencanto que provoca en ocasiones la cultura popular de nuestra época: el rock, el cine, los viajes o la televisión, se nos muestran aquí con todas sus contradicciones.
Ambiciones se compone de cuatro historias indepen­dientes entre sí pero encadenadas por inesperados vínculos narrativos, donde se exponen los sueños y afanes de unos personajes que podrían ser cualquiera de nues­tros amigos o vecinos. Un ensayo narrativo en clave de género negro que indaga sobre la ambición, sin lugar a dudas uno de los fundamentos de la vida del hombre moderno.
“Rupturas y ambiciones”, resulta una mirada irónica a la cultura popular y a su forma de generar constantes narraciones.

Miguel A. Cáliz es escritor y editor. Nació en Granada, ciudad donde ha impartido talleres literarios durante algunos años y desde donde dirige las colecciones de cuento y de narrativa de Ediciones Traspiés. Ha sido asimismo coordinador de la revista SPJismos, dedicada al relato en la Red. Tiene publicado el libro de relatos “Inventario”, y la novela “Horas para Wallada” (Paréntesis Editorial); además, ha sido incluido en numerosas antologías, como por ejemplo “Relatos para leer en el autobús” (Edit. Cuadernos del Vigía) o “Ficción Sur” (Ediciones Traspiés).
Mantiene el blog: http://domuscaliz.blogspot.com/









Decálogo personal sobre el cuento
De “Rupturas y Ambiciones”




1º) No existen géneros menores, sino tratados parciales.
2º) El estilo de un relato es un fórmula matemática, cuya solución sólo puede ser el propio relato. 3º) La reiteración es uno de los síntomas más evidentes de mediocridad.
4º) Durante el desarrollo de una historia hay que huir de la ambigüedad; o alimentarla de forma inteligente.
5º) La verdad en un relato nunca debe estar a la vista, aunque no tenga sitio donde ocultarse.
6º) Tras un buen principio, sólo es admisible un final brillante.
7º) Una frase lacónica, cuando es buena, resulta para el lector expresiva y elocuente.
8º) El relato debe finalizar dejando en el lector la sensación de que el cuento continua de algún modo.
9º) El triunfo de un cuento consiste en que el lector decida releerlo.
10º) *
* El último título de este decálogo queda a criterio del lector



lunes, 9 de mayo de 2011

Narrando contracorriente: Los chicos del otro lado (III)



Al otro lado del espejo.

Narrando contracorriente.



Los chicos del otro lado (III)
Por Esteban Gutiérrez Gómez


En noviembre de 2008 nace el fanzine Al Otro Lado del Espejo con la pretensión de ocupar un hueco inexplicable en el panorama editorial español: ser la primera y única revista dedicada exclusivamente a la narración breve. Gsús Bonilla, ánima de la revista, cuenta muy bien cómo surgió la idea y la gente que participó activamente para hacer realidad un sueño en el prólogo de ésta antología. La asociación cultural sin ánimo de lucro La Vida Rima anticipa el primer dinero y apadrina el proyecto. Surge así una revista que se edita tanto en formato digital como en el tradicional soporte impreso en papel. En formato digital es totalmente gratuita y ha tenido cientos de miles de descargas en sus seis números de vida. La revista impresa cuesta cinco euros. Se imprimen los números suficientes para regalar a los colaboradores y asegurar la próxima impresión. Nadie gana ni un euro con ella. Por si fuera poco esta concepción no mercantilista de la edición, la filosofía de la revista es dar a conocer a autores noveles que a juicio de los miembros del consejo editorial merecen la pena ser leídos. Para ello los arropan de autores más consagrados, les otorgan el valor añadido de unas ilustraciones realizadas por dibujantes de primer nivel y una maquetación cautivadora. Pero, como buenos cuentistas, tienen un espíritu inquieto que les hace arañar la ficción breve, buscando nuevos caminos como son esos cuentos en dos lenguas, o los relatos gráficos o las imágenes-fotografías que por si mismas ofrecen un cuento completo.
Alternatividad, independencia, creatividad y futuro son sus 4 pilares fundamentales.

Talía y Daniel forman Ediciones Escalera más o menos por la misma época (quizá unos meses antes) y coinciden en esos cuatro pilares como sustento de su editorial. No es extraño pues que sus caminos se cruzasen y surgiese este libro.

Narrando contracorriente es una antología en la que cincuenta autores ofrecen un cuento. Siguiendo la filosofía de la revista, algunos de ellos pueden resultar desconocidos y son arropados por autores consagrados. El primero de los cuentos es un relato-ilustración que marca la distancia: el de la portada, de Dabiz del Reino. La mixtura de estilos y propuestas enriquece la antología. Las aportaciones de los cuentistas “de élite” (hay varios ganadores y finalistas del Premio Setenil, considerado el premio de los premios en esto de la literatura breve en castellano) son peticiones expresas del equipo redactor de la revista Al Otro Lado del Espejo, como el primer cuento escrito por Óscar Esquivias, o el antiguo (y siempre vigente) puzzle de Hipólito G. Navarro, o el relato-saudade de Fernando Clemot. Junto a ellos, la innovación, los relatos extraídos de la realidad y convertidos en ficción por Lorenzo Silva, la cara B de un clásico a cargo de Carlos Salem o las inquietudes de Marta Sanz con forma de postal. Destacan también dos perlas de lo breve, el cuento de Marcelo Luján, uno de los mayores exponentes del cuento en castellano de la actualidad y la última propuesta breve de Luis Miguel Rabanal.

Junto a ellos cuatro de los máximos componentes de “los chicos del otro lado”, el movimiento literario (no sólo narrativo) que por su independencia, compromiso y personalidad, más influencia formal e ideológica tendrá en las próximas generaciones de escritores. Me refiero a José Ángel Barrueco, David González, Patxi Irurzun y Vicente Muñoz Álvarez, quienes escriben sin perder nunca de vista la cara al mundo que los rodea, su propia realidad. Los editores, Talía y Daniel, forman parte también de esta generación de irreductibles, y se atisban nuevos integrantes asentados como Ana Pérez Cañamares, Xen Rabanal, Inma Luna, o próximos a ellos como Domingo López, Mario Crespo, Pepe Pereza o David Refoyo.

Pero la virtud de toda antología es descubrir al lector autores a los que conocer, a los que buscar en librerías y seguir. Se apuntan aquí muchas posibilidades de futuro inmediato vistas la calidad de sus textos, como Lola B. Gallardo, Antonio Bordón, Manu Espada, Carlos Frühbeck, Luis Morales, José Naveiras, Susana Obrero, Olaia Pazos, Andrés Portillo, Miguel Ángel Martín... Destaca la publicación por primera vez de un texto de Batanía, el irreductible poeta neorrabioso, y las ofrendas cuentísticas de los dos editores, Talía y Daniel (magnífica ésta en fondo y forma). Personalmente apuesto por Javier Serrano como uno de los mayores exponentes de lo breve de aquí a unos pocos años y por Sergio C. Fanjul (Txe Peligro) como próximo escritor de culto.

Cincuenta autores, cincuenta historias, cincuenta concepciones de lo breve. Como la verdad de cada uno sólo existe delante de sus ojos, les invito a leer esta antología y sacar sus conclusiones. Lean y hagan sus apuestas.





Al otro lado del espejo. Narrando contracorriente.
Ediciones Escalera, 2011

Autores:
Nacho Abad + Escandar Algeet + Lola B. Gallardo + José Ángel Barrueco + Batania + Antonio Bordón + Sergio C. Fanjul + Fernando Clemot + Mario Crespo + Iñaki Echarte Vidarte + Oscar Esquivias + Manu Espada + Sonia Fides + Carlos Frühbeck + Hipólito G. Navarro + David González + Esteban Gutiérrez Gómez + Patxi Irurzun + Domingo López + Talía Luís Casado + Marcelo Luján + Inma Luna + Miguel Ángel Martín + Reyes Monje + Luís Morales + Vicente Muñoz Álvarez + Ángel Muñoz (Voltios) + José Naveiras + Susana Obrero + Dani Orviz + Olaia Pazos + Ana Pérez Cañamares + Pepe Pereza + Andrés Portillo + Luís Miguel Rabanal + Alfonso Xen Rabanal + David Refoyo + Markus Renström + Esther Rodríguez Cabrales + Carlos Salem + Mayte Sánchez Sempere + Marta Sanz + Javier Serrano + Lorenzo Silva + María Jesús Silva + Estelle Talavera + Déborah Vukušić + Marian Womack

miércoles, 4 de mayo de 2011

Presentación de "Línea 53" en Madrid


Hiria Liburuak y Tres rosas amarillas

presentan

"LINEA 53",

el nuevo libro de relatos de ALBERTO INFANTE CAMPOS,

este próximo jueves 5 de mayo,

a las 20.00h.

Contaremos con la intervención de

Mari Ángeles Saller, Esteban Gutiérrez Gómez y el propio autor.

"Narrando contracorriente" en La Marabunta (Madrid)



Próxima presentación de

AL OTRO LADO DEL ESPEJO [Narrando Contracorriente]

con Talía Luís y Daniel Ortiz (ED.Escalera)

y Luís Morales

como maestros de ceremonia y los autores:


Sonia Fides, Batania, Manu Espada,

Iñaki Echarte Vidarte, Estelle Talavera,

Ángel muñoz (Voltios), Javier Serrano,

Lola B. Gallardo, Alfonso Xen Rabanal,

Mayte Sánchez Sempere, Andrés Portillo.

lunes, 18 de abril de 2011

"Narrando contracorriente" en Diablos Azules


Para todo aquel que quiera y pueda,


el 20 de abril,


21:00H,


en LOS DIABLOS AZULES,


C/ apodaca 6


CICLO: "EL TAMAÑO SÍ QUE IMPORTA"


y que coordina nuestro querido Carlos Salem,


nueva presentación-jam de NARRANDO CONTRACORRIENTE


Los autores presentes podrán leer sus relatos integramente.

jueves, 14 de abril de 2011

Un cuento de O. Henry




Ediciones Traspiés acaba de recuperar un clásico del maestro estadounidense O. Henry, considerado uno de los mejores cuentistas del género breve por sus sorprendendentes finales y por el tono narrativo utilizado.

Sus cuentos, escritos en su mayoría hace un siglo, no han perdido fuerza. Prueba de ello es la edición de La voz de Nueva York” , con una traducción que evoca al escritor original. La ironía de O' Henry es patente en el siguiente relato:




LA REVELACIÓN DE DOUGHERTY

De “La voz de Nueva York”

O.Henry,

Editado por Ediciones Traspiés,

col. Breves, 4/2011


El Gran Jim Dougherty era un Tipo Legal. Pertenecía a esa raza de hombres, que en Manhattan se encuentra bien diferenciada del resto, y que podríamos llamar “los caribes del norte”: fuertes, ladinos, autosuficientes, fieles a su clan y honrados conforme a las leyes de su raza, muestran un desprecio indulgente hacia las tribus vecinas que ceden a las medidas que marca la cinta métrica de la sociedad. Me refiero, por supuesto, a esos tipos que ostentan el título nobiliario de la Legalidad, y cuya nobleza se equipara con más noble de los metales; aunque lo cierto es que ni todas las minas Sudáfrica juntas produjeron nunca el material para fabricar la nomenclatura descriptiva del Gran Jim Dougherty.

El hábitat del Tipo Legal es el vestíbulo o la esquina del exterior de algunos hoteles y restaurantes-cafetería. En su mayoría son hombres de diferentes tallas, desde la pequeña a la grande; pero coinciden en la tenencia de mejillas y barbillas azuladas recién afeitadas y abrigos —en temporada— con cuellos de terciopelo negro.

Poco se sabe sobre la vida privada del Tipo Legal. Parece ser que Cupido e Himeneo toman cartas en el asunto de vez en cuando, y confabulan para que la reina de corazones pierda su partida contra ellos. Teóricos osados atestiguan que los Tipos Legales suelen contraer matrimonio, e incluso pueden incurrir en descendencia, pero solo en ciertas ocasiones, cuando mantienen escarceos con el mundo de la política, se alcanza a ver un espejismo de la señora Tipa Legal y de los Tipitos Legales con sombreritos y cubos de metal destellantes durante idílicos picnics.

Aun así, el Tipo Legal es básicamente un hombre de costumbres orientales y considera que su mujer no debe estar demasiado expuesta al público. Ésta le espera en algún lugar tras las rejas o las salidas de incendios decoradas con flores, donde sin duda va pisando alfombras de Teherán, se distraen con el bulbul, toca el dulcimer y se alimenta a base de dulces. Fuera de su hogar el Tipo Legal es un entero, y en sus horas libres, a diferencia de los hombres de otras razas de Manhattan, lejos de convertirse en la escolta de volátiles encajes y altos tacones que van acompasando dulcemente los felices segundos de los paseos vespertinos, se reúne junto a su manada en las esquinas, comentando en su jerga de caribe el espectáculo que discurre frente a ellos.

El Gran Jim Dougherty tenía una esposa, aunque no llevase un retrato suyo en miniatura en la solapa, y tenía un hogar en alguna de esas calles de ladrillo rojizo y barandillas de metal de la parte oeste, que parecen una bolera descubierta recientemente en una excavación en Pompeya.

En esta casa, propiedad del señor Dougherty, descansaba cada noche cuando las altas esferas de los Tipos Legales no prometían más diversiones. A unas horas en las que la inquilina del harén monógamo dormiría en los brazos de Morfeo, el bulbul se habría callado y sería momento para el sueño.

Al día siguiente el Gran Jim se levantaría a las doce del mediodía para desayunar, y poco tiempo después regresaría a la cita con los suyos. Siempre había sido consciente, aunque fuese vagamente, de la existencia de una señora Dougherty, y hubiera aceptado sin intentar defenderse los cargos de que la mujercita sigilosa, pulcra y tranquila al otro lado de la mesa era su mujer. De hecho, recordaba perfectamente que llevaban casados casi cuatro años, sobre todo porque a menudo ella le hablaba de los graciosos jueguecillos de Spot, el canario, y de la señorita de pelo claro que vivía en la ventana del piso de enfrente. En ocasiones, el Gran Jim Dougherty llegaba incluso a escuchar su conversación.

Sabía que cada tarde a las siete cuando llegaba con hambre, su señora tendría preparada una buena cena; que esa mujer tenía un tocadiscos con seis docenas de discos, que a veces iba a las sesiones de tarde del teatro, y que, en cierta ocasión, su tío Amos se presentó de improviso y fueron con él al museo de cera. Esas cosas eran sin lugar a dudas suficiente diversión para una mujer.

Cierto día, pasadas las doce, el señor Dougherty terminó de desayunar, se puso el sombrero y se encaminó hacia la puerta. Cuando tenía la mano sobre el pomo oyó la voz de su mujer.

—Jim, me gustaría que me llevaras a cenar esta noche —dijo sin titubear—. Hace tres años de la última vez que estuviste tras esa puerta conmigo.

El Gran Jim se quedó estupefacto. Nunca le había pedido algo así antes y aquello tenía el sabor de una proposición completamente nueva, pero él era un Tipo Legal.

—Vale —dijo—. Estate preparada a las siete. Nada de “espera dos minutillos mientras me acicalo una hora o dos”.

—Estaré lista —dijo su mujer con serenidad.

A las siete bajó las escaleras de piedra de la bolera de Pompeya hasta llegar frente al Gran Jim Dougherty. Llevaba un vestido de noche confeccionado con un material que debían haber cosido las arañas, y de un color al que debía haber contribuido el crepúsculo. Un abrigo claro con muchas capas maravillosamente prescindibles y lazos adorablemente inútiles cayendo de los hombros. El bello plumaje hace al cisne, y el único reproche que puede hacérsele a este refrán recae en el hombre que se niega a donar su salario a la industria de los tocados de plumas.

El Gran Jim Dougherty estaba confuso, pues a su lado tenía un ser desconocido. Pensó en el sobrio traje que este pájaro del paraíso acostumbraba a llevar en su jaula, y la revelación alada que tenía ante sus ojos le desconcertaba. En cierto modo le recordaba a la Delia Cullen con la que se había casado hacía cuatro años. Con timidez y bastante torpeza buscó su mano derecha.

—Después de cenar te traeré a casa, Dele, —dijo el señor Dougherty, —y entonces volveré al Seltzer’s con los chicos. Puedes comer lo que quieras esta noche, pues ayer gané con Anaconda en las carreras.

El señor Dougherty pretendía hacer de la salida con su atípica mujer algo discreto. La complacencia con la esposa era una debilidad que el código de los caribes no contemplaba, y si alguno de sus amigos de las pistas, del tapete de billar o del cuadrilátero, tenía mujer, nunca se había quejado de ello en público. Existían varios restaurantes de menú en las calles perpendiculares a la alumbrada calle principal, y a uno de ellos se había propuesto escoltarla para no apartar demasiado al animalillo de su hábitat.

Pero por el camino el señor Dougherty cambió de planes. Había interceptado miradas furtivas hacia su atractiva compañía y comenzó a pensar que éste no era caballo que se vendiera al final de la carrera. Decidió pasear con su mujer frente al Seltzer’s café, donde a esa hora muchos de su tribu estarían reunidos para ver la procesión diaria de la tarde. Y la llevaría a cenar al Hoogley’s, el mejor restaurante de la calle, se dijo a sí mismo.

La congregación de caballeros tribales de afeitado apurado estaba de guardia en el Seltzer’s, cuando el señor Dougherty y su reestructurada Delia pasaron por allí. Incapaces de apartar la mirada, quedaron petrificados y se quitaron el sombrero, un gesto tan poco habitual en ellos como la sorprendente novedad que el Gran Jim ponía ante sus ojos. Sobre la que había sido la cara impasible de un caballero apareció un ligero destello de triunfo, no más perceptible que la expresión que provoca en un jugador experto la aparición de un póquer de picas.

El Hoogley’s estaba animado. Las luces eléctricas brillaban como, de hecho, se espera de ellas, y los manteles, la cristalería y las flores también desempeñaban con mérito las espectaculares obligaciones que se les exigen. Había numerosos comensales bien vestidos y contentos.

Un camarero —no necesariamente servil— condujo al Gran Jim Dougherty y a su esposa a la mesa.

—Pide directamente lo que quieras de la carta, Dele —dijo el Gran Jim—. Quiero un manjar de reyes para ti esta noche. Puede que nos hayamos mimetizado con el forro doméstico demasiado pronto.

La esposa del Gran Jim pedía la cena mientras éste la observaba con respeto. Mencionó algo de trufas, cuando Jim ni siquiera hubiera imaginado que supiera lo que eran las trufas. De la carta de vinos escogió uno apropiado y apetecible. La mirada de Jim expresaba cierta admiración pues su esposa estaba radiante, con esa excitación inocente que la mujer experimenta con el ejercicio de la socialización. Le hablaba de cientos de cosas con entusiasmo y deleite; conforme avanzaba la cena, las mejillas, incoloras por la vida de interior, iban ganando un delicado rubor. El Gran Jim echó un vistazo alrededor pero no veía ninguna mujer allí con tal encanto. Entonces pensó en los tres años que había sufrido confinada sin quejarse, y sintió un ardiente bochorno; el juego limpio era un mandamiento de su credo.

Pero cuando el Honorable Patrick Corrigan, líder del distrito de Dougherty y amigo suyo, les vio y se acercó a su mesa, el asunto se complicó. El Honorable Patrick era un hombre galante, tanto en hechos como en palabras. Su relación con la piedra de la elocuencia era manifiesta, tanto que si la piedra de la elocuencia hubiera considerado apropiado demandar al Honorable Patrick hubiera recibido sin lugar a dudas una valiosa compensación por incumplimiento de promesas.

—¡Jimmy, viejo amigo! —le llamó, le dio unos golpes a Dougherty en la espalda e iluminó a Delia como un sol de mediodía.

—Honorable señor Corrigan, le presento a la señora Dougherty —dijo el Gran Jim.

El Honorable Patrick se convirtió de inmediato en una fuente de entretenimiento y admiración. El camarero tuvo que coger una tercera silla para él, preparar la mesa para uno más y rellenar las copas.

—¡Viejo granuja egoísta! —Exclamó, apuntando con el dedo al Gran Jim— ¡Haber mantenido en secreto a la señora Dougherty!

Y entonces el Gran Jim, que no había sido agraciado con del don de la palabra, se quedó sentado y mudo, y vio a la mujer con la que había cenado todas las noches durante tres años florecer como una rosa de cuento de hadas. Despierta, ingeniosa, encantadora, llena de luz y palabras, respondía al ataque experto del Honorable Patrick en el campo de la conversación, lo pillaba por sorpresa, y, para deleite del mismo, le derrotaba. Desplegó sus pétalos replegados desde hacía tiempo y a su alrededor la sala se convirtió en jardín. Intentaron incluir al Gran Jim en la conversación, pero no tenía palabras.

Entonces, un rebaño descarriado de políticos y hombres de bien que vivían en los dominios de la legalidad entró en la sala. Vieron al Gran Jim y al líder, se acercaron a ellos y se les comunicó la existencia de la señora Dougherty. En pocos minutos era la reina del salón. Se vio rodeada de media docena de hombres, todos cortesanos, y seis de ellos la encontraron encantadora. El Gran Jim permanecía sentado, abochornado, y repitiéndose una y otra vez: ¡Tres años, tres años!

La cena llegó a su fin. El Honorable Patrick intentó alcanzar la capa de la señora Dougherty; pero eso era una cuestión de acción no de palabras, y la enorme mano de Dougherty se adelantó por dos segundos.

—¡Jimmy, amigo mío, —le susurró descaradamente, —la dama es una joya de primerísima calidad. Eres un tipo con suerte.

El Gran Jim se encaminó hacia casa con su mujer. Ella parecía tan encantada con las luces y los escaparates de las calles como con la admiración de los hombres en el Hoogley’s. Cuando pasaron por el Seltzer’s oyeron las voces de varias personas en el café. A esta hora los chicos habrían empezado a beber y a discutir actuaciones del pasado.

Delia se detuvo en la puerta de casa. Su rostro irradiaba sutilmente el placer de la salida. No podía esperar tener al Jim de las noches, pero la gloria de ésta iluminaría sus solitarias horas durante mucho tiempo.

—Gracias por sacarme a cenar, Jim —le dijo satisfecha. —Ahora regresarás al Seltzer’s, claro.

—Al…con el Seltzer’s —dijo el Gran Jim con mucho énfasis—. ¡Y ese…de Pat Corrigan! ¿Se cree que no tengo ojos en la cara?

Y la puerta se cerró dejando a ambos dentro.


***


La voz de Nueva York.

O´Henry

La voz de Nueva York recoge una decena de relatos, en su mayor parte inéditos hasta la presente en castellano, escritos por William Sidney Porter, más conocido por el seudónimo literario de O´Henry. En ellos, el sagaz periodista utilizó su prosa más ácida y brillante para mostrarnos cómo era la ciudad que se estaba convirtiéndo en la capital del mundo.


Ediciones Traspiés P.V.P. 14 euros