La enfermedad del lado izquierdo

La enfermedad del lado izquierdo
El destino no está escrito, ¿o sí? ---------- http://laenfermedaddelladoizquierdo.blogspot.com/

También estoy aquí...

También estoy aquí...
MI BLOG PERSONAL
Mostrando entradas con la etiqueta entrevistas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta entrevistas. Mostrar todas las entradas

viernes, 24 de abril de 2009

Entrevista a Carlos Salem


Yo también puedo escribir una jodida historia de amor
Carlos Salem
Ediciones Escalera

Es martes 14 de abril y son las 5 de la tarde. Acabamos de comer en Tijcal y no dejamos de hablar de literatura y vida. La foto de Cassius Clay nos observa al otro lado de la pared. De esa foto, hace meses, un escritor amigo (Leonardo Oyola) y él, contaron que podía escribirse una novela exclusivamente con la imagen de un fotógrafo calvito que aparece al fondo, de espaldas a esa fotografía que dio la vuelta al mundo. Cuatrocientas páginas hablando sólo de su frustración.
Así es Carlos Salem. Fabulador, fantástico creador, que de un charco de agua saca un transatlántico. Como les cuento.


Charlamos con él de su libro de relatos Yo también puedo escribir una jodida historia de amor.


Carlos, después de leer tus relatos, al lector le queda claro que para ti el cuento (quizá la literatura, en general) es un experimento lúdico. Cuéntame algo sobre esto. ¿Qué ha supuesto este libro de relatos para ti?

Es que básicamente para mí la literatura debe ser un transmisor de emociones, da igual qué emociones sean: tristeza, pena, miedo… La emoción es siempre previa a la reflexión. Si se produce lo contrario, una reflexión previa a la emoción, es un producto muerto, petrificado. Para mí la literatura es algo lúdico no sólo en el sentido de que sea algo divertido, porque lo que más miedo me da es la pretensión de trascendencia como narrador. Siempre digo que la solemnidad mata al arte o, por lo menos, evita que se le ponga dura. Gente como Cortázar, como Borges eran escritores que continuamente jugaban con el idioma, con el lenguaje, con la situación, con su sociedad. Es un ejercicio lúdico.
Yo en este libro de cuentos no construyo ningún gag, no intento acabar con un chiste que, por otro lado, siempre es el mismo. Yo creo que la vida es tan absurda, sobre todo lo relacionado con el amor, que el humor siempre debe estar presente en ella. Todo el mundo ha hecho el gilipollas por amor.
Este libro es el primero de relatos que publico tras tres novelas y varios libros de poesía. Entonces me encuentro con muchos relatos escritos que contienen varios registros porque cada historia tiene el suyo. Tú la puedes contar en muchas claves, pero esa historia, para ser buena, sólo puede contarse de una forma.
Para mí la literatura es ante todo exageración, pero exageración en el buen sentido de la palabra, porque pone en relieve determinados aspectos o sensaciones, para llamar la atención sobre ellos.



Hay mucho cachondeo e ironía en estos relatos. ¿Matas con tu escritura los diablos que llevas dentro? ¿Existe ese exorcismo del que hablaba Cortázar?

Yo me divierto escribiendo porque cuando no me divierta tres días seguidos viviendo, me suicido. Creo que todo en la vida es divertido, hasta cuando estás lleno de ira y de rabia, cuando tienes que explotar, eso también es divertido si lo miras desde los ojos del otro.
Matas muchas cosas al escribir. Escribo más sobre lo que no quiero ser que sobre lo que quiero ser, porqué todavía no sé lo que quiero ser. Y me tomo el pelo a mí mismo. De todas formas, salvo algunos cuentos de este libro, el resto son autobiográficos, de un modo u otro, aparte de exagerados, claro. Por ejemplo, cada una de las doce historias que conforman “Ligar en todos los sentidos” o me ha ocurrido a mí o le ha ocurrido a gente muy cercana a mí.
Pero no creo que mate a mis demonios, lo que hago es distraerlos para que se diviertan también ellos y dejen de tocar las pelotas.


Utilizas diferentes formas narrativas en los cuentos, además de las tradicionales, como la carta, el correo electrónico, el monólogo... ¿Qué buscas con ello?

Yo tengo tres o cuatro registros a la hora de escribir cuentos. Uno lo llamo “clásico” que se enmarca en lo que tradicionalmente se entiende como cuento. Otro es lo que denomino “borisvianesco”, que es más delirante (los cuentos de Sotanovsky son un ejemplo). Otra es más “bukowskiana”, de lenguaje crudo pero cercano. Por último está la “bucólica” que aparece en este volumen de cuentos en “Ventanas” o “Eclipse”. De los cuatro registros podía haber editado un libro de cuentos, porque tenía mucho material escrito, pero me resistía a optar por uno de ellos. He publicado muchos cuentos en revistas y periódicos y en seguida tienes el feedback del lector, pero un libro es otra cosa. Revisando la colección de relatos descubrí que aquellos que más me apetecía contar tenían un hilo conector: el amor. Se lo propuse así a Ediciones Escalera, les pareció bien, asumimos el riesgo y aquí está el libro.




Un par de tus cuentos al menos (“El ladrón enamorado” y “Cabeza hueca”), se sale un poco de la norma del final cerrado o del final abierto para proponer al lector un doble final. ¿Por qué?

Es una marca de la casa. En las novelas, en casi todas mis novelas, siempre ofrezco un doble final al lector. No un final alternativo, sino un final y después el otro, porque nunca hay un final definitivo, como en el cine. Nunca nada acaba del todo. Yo escribo mucho sobre dobles oportunidades.


Tienes una voz narrativa peculiar, ya no sólo en los cuentos. Dime qué maestros te llevaron a conseguirla con su lectura, además de escribir y escribir todos los días.

La verdad es que me han influido los mismos autores que recomiendo leer cuando doy talleres de narrativa: Benedetti, Cortázar, alguno de Borges, Osvaldo Soriano, Boris Vian, Raydmond Chandler, Daniel Pennac, Conrad, Maupassant, London… Hay que leer de todo, llenar la caja negra y luego olvidarte de ello. Los escritores somos como los músicos, aprendemos a escribir tocando canciones de otros, pero luego componemos nuestras propias canciones: estamos destinados a leer mucho de otros y luego olvidarnos de la palabra exacta para formar nuestra propia voz sólo con la música.


Hablando de cuentos, ¿Qué estás leyendo ahora y cuales son tus próximos proyectos?

Estoy con “El desvío” de Marcelo Luján. Ahora, lo confieso, he aprendido que leer un libro de cuentos es leer un cuento al día, paladearlo para disfrutarlo al completo y no atracarte de narrativa.
Como proyectos inmediatos acaba de salir mi tercera novela en Salto de Página, Sigo siendo el rey, y estoy preparando un nuevo libro de cuentos para final de año. También se estrenará una obra de teatro en Barcelona antes de final de año que se llama El torturador arrepentido. También es probable que publique otro poemario, aunque no tengo prisas.

(fragmneto de entrevista que se publicará en el número 1 de Al Otro Lado del Espejo)

jueves, 19 de febrero de 2009

Reseña y entrevista en La Bilioteca Imaginaria sobre El Laberinto de Noé

Reseña y entrevista publicadas en La Biblioteca Imaginaria por Cristina Monteoliva.
Gracias y gracias.

ENTREVISTA
Hoy, en La Biblioteca Imaginaria, tenemos el gusto de ofreceros la entrevista que hace unos días nos concedió, via email, Esteban Gutiérrez Gómez, un autor que no sólo ama el relato en todas sus vertientes, sino que, además, lucha de forma muy activa por conseguir darle su sitio a este género en nuestro país.
Tras esta entrevista, encontraréis la reseña de El laberinto de Noé, una obra que no puede dejar indiferente a ninguno de los que se deciden a leerla.
No os entretengo más. Aquí os dejo con las palabras de Esteban:

¿Cuándo comenzaste a escribir?
A los diecisiete años escribí mi primera novela Estrella del rock”. La guardo en un cajón porque, como es lógico, supura ingenuidad.

¿Podrías imaginarte tu vida sin la literatura?
No. Soy de esos locos para los que la vida no se entiende sin un buen libro entre las manos. Me gusta introducirme en las realidades paralelas que la literatura muestra.

¿Cómo surgió la idea de escribir El laberinto de Noé?
La chispa creadora surgió de una charla con Andrés Trapiello a propósito de su novela “Al morir Don Quijote”. Trapiello hablaba de un Cervantes que era un auténtico perdedor en el sentido de que no había logrado alcanzar nada de lo que se había propuesto. Sin embargo, cada vez que fracasaba se levantaba y trataba de alcanzar otro objetivo. Cervantes como perdedor. Pero qué maravilloso perdedor. De ahí surgió la filosofía que impregna el libro. Sólo pierde el que arriesga, el que juega, el que hace algo por cambiar su realidad. Hay mucha gente que no es conciente de eso.

¿Has conocido alguna vez a alguien que infunda poder de determinación en otros? Sí, suelen ser personas algo extrañas, visionarios, locos. Veo que has captado uno de los principales argumentos del Laberinto: la voluntad de ser lo que se quiera ser. Esa fuerza de querer está dentro de nosotros, puede que sea necesario que alguien nos ilumine, que nos la haga ver, pero la realidad es que con fuerza de voluntad, se puede llegar a donde se quiera, aunque la meta esté lejana y otros la consideren un ideal inalcanzable.

¿Con quién haces tus duelos literarios?
Los duelos son parte de un taller de creación literaria. Uno de mis métodos de trabajo consiente en proponer un tema para un ejercicio-relato. El viernes siguiente los alumnos deben traer el ejercicio-relato escrito, con copias para el resto de la clase. Se dan una semana para que cada uno lea los ejercicios-relatos de los demás, y los corrijan o den su visión sobre él. Para ello es necesario obrar de buena fe y entender que la escritura deja de ser nuestra una vez que es del lector.
El pequeño taller que encierra el Laberinto debe entenderse no como una muestra de erudición sino como una forma de que aquellos lectores no acostumbrados al cuento extraigan lo mejor de él.

¿Utilizas la escritura como terapia?
Sí, sí, sí. La escritura es para mí un exorcismo. Escribiendo me siento mejor. El Laberinto fue escrito en uno de esos momentos malos que todos pasamos y me ayudó a salir de él. Algunos lectores me han hecho ver que ese componente “sanador” también les ha llegado en la lectura, que les ha hecho bien en algún momento abismal. Me alegro de haber podido trasmitir esa sensación, ese ensalzamiento de la propia alma.

¿Te sientes identificado con tus personajes?
Mis personajes gozan de vida autónoma, diferente de la mía. Es indudable que suelen tener algo mío, pero no soy yo. Me gusta crearlos, hacerles actuar, meterlos en problemas. A ver qué pasa.

¿Mundo real o mundo paralelo? ¿Con cuál te quedas?
Busco siempre la fantasía. El mundo real no me atrae. En otra entrevista dije algo así como que “si no te gusta la realidad tal como es, píntala de otra manera”. Eso es lo que busco con la literatura que leo, y eso busco con mi escritura. Soy conciente de la tierra que piso, incluso, a veces, me agrada, pero sé que hay muchos mundos detrás que merecen la pena ser descubiertos.
Acabo de releer un cuento de Cheever que alguien recomendaba con frenesí. Se trata de “El nadador”, un cuento genial, en la que el maestro del cuento moderno de antepenúltima generación, etiquetado de realista (incluso para algunos, hiperrealista) utiliza la fantasía tan alejada de su habitual plasmación fotográfica de la sociedad. Y, tengo que decirlo, esto no es del todo verdad, porque también en ese relato hay una mordaz crítica de la sociedad de su época. Quiero decir que la fantasía siempre estará ahí, para hacer ver la realidad, porque una y otra son complementos indisociables, son el ying y el yang, opuestos pero complementarios.

¿Has conocido a muchos “maestros” como el de las últimas páginas de El laberinto de Noé?
Sólo a uno: mi propio abuelo, que me enseñó a mirar la vida desde otras perspectivas, a ver el mundo de manera diferente, que me insufló poder. Pero, lo que son las cosas, mi abuelo apenas leía alguna revista de ferroviarios y tenía una bellísima letra, pero no escribía más que un par de cartas al año.
Por eso le hice cortaziano, porque es otro “maestro” en lo literario. Uno de los mayores retos que me planteaba el libro era mostrar a dos personajes que, a la vez, eran lectores y escritores, y que intercambiaban sus textos para opinar sobre ellos. Cada uno tenía que tener su propia voz narrativa, diferente, pero debía mostrar como poco a poco, viernes tras viernes, sus voces se iban acercando, hasta llegar a los cuentos finales, en los que casi se confunde. Esa dualidad de tono hubiese sido imposible si no hubiese leído a Cortázar.

¿Crees que nuestro mundo tiene remedio?
Sinceramente pienso que no. Soy asocial por naturaleza y no confío en una sociedad que adora el dinero, que admira a los desaprensivos que venden sus intimidades, que ni se inmuta ante la muerte de miles de niños al día por inanición y que no ejerce la menor crítica al poder político que la gobierna aún sabiendo que está podrido.
Yo me limito a mi mundo, al que está cercano a mí. Ese sí que trato de que comulgue con mi espíritu.

¿Qué esperas que encuentren los lectores en El laberinto de Noé?
Espero que entren en él, que superen los primeros obstáculos que ofrece una estructura esbozada y novedosa que puede conducirles al desánimo, que, una vez superado ese obstáculo de lo diferente, disfruten de los cuentos, que aprecien su evolución, que se corresponde con la evolución creadora de los personajes, y que acaben impregnados por el mensaje optimista que ofrece la novela que hila los relatos.

¿Qué proyectos tienes para el 2009?
Espero publicar (el contrato ya está firmando pero ya se sabe como están las cosas ahora) para el segundo trimestre una novela corta que ha sido finalista del Premio Felipe Trigo 2008. Y ya anda a la búsqueda de editor una trilogía de libros de cuentos cuyo tema catalizador es el mundo de la pareja.
Gracias, Cris.

Muchas gracias a ti, Esteban, por tus interesantes respuestas, por dedicarnos tu tiempo y por donar las fotos personales que ilustran esta entrevista..
A vosotros que leéis esto, como siempre, muchas gracias por estar ahí. Nos vemos la próxima semana con otra nueva conversación en diferido.


RESEÑA

Título: El laberinto de Noé
Autor: Esteban Gutiérrez Gómez
Editorial: La Tierra hoy
Págs: 292
Precio: 15 €

Admitámoslo: vivimos en un mundo cruel, despiadado, donde unos pocos imponen sus normas y etiquetan sin compasión a los demás. El resto, débiles como somos, solemos caer en sus redes, creemos todo lo que nos quieren hacer pensar. Y si nos dicen que nunca podremos llegar a ser esto o lo otro, nos rendimos, sin más. Esto no debería ser así. Cada cual debería encontrar su camino, por mucho que tarde en ello. Y para aprender la manera de hacerlo, nada mejor que adentrarnos en El laberinto de Noé, la obra de Esteban Gutiérrez Gómez de la que hoy hablaremos.
Martín, un hombre que se siente acabado y que sólo piensa en ahogar sus penas en el alcohol, vuelve, después de muchos años de ausencia, a la casa de unos abuelos que ya no existen. Martín echa de menos especialmente a su abuelo, Noé, un sabio amante de las letras, y se lamenta de no haber aprendido más antes de su muerte, de no haber vuelto cuando aún estaba vivo. Quizá con la ayuda de Julián, el anciano vecino y amigo del difunto Noé, pueda Martín comprender mejor a su abuelo y encontrar la luz al final de su negro túnel.
El protagonista y narrador de esta historia es Martín, ese hombre que se siente totalmente perdido en un mundo que ya no entiende. Él nos cuenta sus recuerdos, lo mucho que echa de menos a los seres que ya no están, especialmente al abuelo Noé, el mismo anciano culto que hizo de su casa una inmensa y caótica biblioteca. Así mismo, Martín nos hace partícipe del despertar de sus pasiones aletargadas, es decir, de su evolución como lector y, sobretodo, como escritor de cuentos.
Julián es el viejo compañero de viaje de Martín en este camino iniciático que nuestro protagonista emprende casi sin darse cuenta. Él compartirá con el nieto de su buen amigo Noé no sólo su gran amor por la gran literatura, sino también la enorme riqueza que encuentran aquellos que deciden poner en común sus propios escritos.
¿Y quién es Noé? ¿Sería tan sabio como su nieto se imagina o como Julián lo describe? ¿Por qué decidió llenar su casa de libros? ¿Acaso me corresponde a mí desvelar los secretos del fantasma que pasea, siempre sigiloso, por las páginas e este libro? Creo que mejor será dejar sus misterios dentro de este volumen, para que vosotros mismos os decidáis a descubrirlos.
Sin lugar a dudas, El laberinto de Noé es una de esas obras rebeldes, difíciles de clasificar, pues si bien comienza y acaba con la forma de una novela, en la que vemos como evoluciona el protagonista, Martín, durante su estancia en la casa del abuelo Noé, gran parte de estas páginas pertenecen al mundo de la narración breve, al cuento. Podría decirse que ésta es una novela hilada con relatos. Pero yo iría más allá: yo diría que se trata de una novela subordinada al relato, pues si bien los maravillosos cuentos que Esteban Gutiérrez nos presenta (estas piezas con las que soñar, pensar y deleitarnos, por las que se pasean personajes siempre tan intensos como apasionantes son las historias que nos narran), podrían vivir de forma independiente, es decir, recopilados en un libro exclusivamente para ellos; sin embargo, la estructura de la parte novelada no se sostendría precisamente sin estos cuentos.
El laberinto de Noé no es una novela cualquiera, ni un compendio de relatos al azar. Los que ya hemos tenido el placer de leerla, nos hemos encontrado ante una obra de gran valor para los amantes del relato, tanto para los que disfrutan sólo de su lectura como para todos los que se atreven (o atrevemos) con su escritura, así como un documento lleno sabiduría, de mensajes a los que prestar atención, temas sobre los que reflexionar y, sobretodo, mucha esperanza. Acabar la última página con una sonrisa en los labios resultará imposible.
A veces nos sentimos perdidos, como atrapados en un laberinto. No encontramos la salida, nos desesperamos, perdemos la esperanza porque a alguien se le ocurrió decirnos un día que los fracasados nunca levantan cabeza. No oigamos esas voces. Adentrémonos, en cambio, en la buena literatura que nos infunde ánimo. Entremos en El laberinto de Noé y disfrutemos del camino hasta la luz.

Cristina Monteoliva

lunes, 9 de febrero de 2009

LA BIBLIOTECA IMAGINARIA

Esta semana destacamos en La biblioteca imaginaria la reseña sobre los cuentos de Sergio Pitol y... la reseña sobre El Laberinto de Noé y la entrevista que me hizo hace unos días Cristina Monteoliva.



No tengo palabras.


La reseña de Cris Monteoliva es, sinceramente, una de las más profundas que hasta ahora se han hecho de El Laberinto de Noé. Cris ha sabido ver todas las lecturas que se esconden dentro de él, ha encontrado los resortes secretos y ha logrado salir de EL Laberinto con una banasta de pensamientos que, creo, siempre recordará.


Y, de la entrevista, opinen ustedes.





LA BIBLIOTECA IMAGINARIA
Novedades a fecha 9/2/2009

- CONVERSACIÓN EN DIFERIDO CON Esteban Gutiérrez.
- El laberinto de Noé, de Esteban Gutiérrez, reseña escrita por Cristina Monteoliva.
- Tara, de Elena Medel, reseña escrita por Rubén García Cebollero.
- Los mejores cuentos, de Sergio Pitol, reseña escrita por Raúl Rubio Millares.
- El lobo, de Joseph Smith, reseña escrita por Cristina Monteoliva.
- Una nueva entrega de NOTICIAS / PROMOCIÓNATE.
- Nuevos enlaces.

No me resito a mostrarles el principio de la reseña:

Admitámoslo: vivimos en un mundo cruel, despiadado, donde unos pocos imponen sus
normas y etiquetan sin compasión a los demás. El resto, débiles como somos, solemos
caer en sus redes, creemos todo lo que nos quieren hacer pensar. Y si nos dicen que
nunca podremos llegar a ser esto o lo otro, nos rendimos, sin más. Esto no debería ser
así. Cada cual debería encontrar su camino, por mucho que tarde en ello. Y para
aprender la manera de hacerlo, nada mejor que adentrarnos en El laberinto de Noé, la
obra de Esteban Gutiérrez Gómez de la que hoy hablaremos...


Seguir leyendo aquí

Muchísimas gracias, Cris.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Charlando con Oscar Sipán sobre su nuevo libro de relatos "Avisos de derrota"

Este señor sentado a mi lado es escritor. Lo digo porque no deja de comentarme que me ha dedicado su nuevo libro de cuentos, y que, al parecer, soy una pieza importante en ellos. Yo, la verdad, no le doy mucha importancia, pero ha insistido en sacarnos una foto juntos para no sé qué entrevista.
Bueno, pues aquí estamos, dispuestos a lo que queráis. Por cierto, me llamo Karpov.



(Hala, ya está. A ver ese copazo de Macallan. En plato hondo, ya sabes, que si no me pongo el morro perdido)






El 11 de diciembre, Oscar Sipán pasó por Madrid para presentar su nuevo libro de cuentos AVISOS DE DERROTA en la librería Tres rosas amarillas. Aprovechamos la ocasión para charlar con él de su nueva propuesta narrativa.



Hagan clic sobre la fotografía y podrán leer la entrevista en la que Oscar Sipan desvela algún aspecto de su forma de entender el cuento y, en especial, de estos "avisos de derrota".

viernes, 5 de diciembre de 2008

Entrevista a Jon Bilbao




Jon Bilbao es el autor del momento.
Su libro de relatos Como una historia de terror está siendo acogido con excelentes críticas.
Ha conseguido, además, el prestigioso Premio Ojo Crítico de Narrativa 2008.
Su propuesta literaria sorprende y atrapa.
Sobre este nuevo libro charlamos con él.




Esta es una entrevista centrada en Como una historia de terror, tu nueva propuesta narrativa. Lo primero que me llama la atención son las descripciones. ¿Qué valor tienen las descripciones en este conjunto de relatos?
Me gusta que los personajes no floten en el aire, que tengan un decorado sólido donde moverse. Cuando me planteo una historia una de las primeras cosas que trato de visualizar es precisamente ese decorado, aunque luego no lo plasmo totalmente al papel porque muchas cosas no son necesarias y la lectura se haría farragosa, pero sí quiero proporcionar al lector unas coordenadas claras. Por otra parte, en general trabajo con ambientaciones que, si bien no llegan a ser “un personaje más”, sí que tienen una influencia importante en el comportamiento de los personajes. Esto, el detenerme en la ambientación, puede que se salga de la ortodoxia clásica del relato, ortodoxia quizá mal entendida, en la que todo tiene que ser muy enjuto, ir muy al grano, que no haya nada de grasa. Es una ortodoxia contra la que personalmente me rebelo.

Bueno, la riqueza en las descripciones no deja de ser un método muy Cheever, por poner un ejemplo.
Totalmente. Esa ortodoxia de la que hablo, que se da bastante en la literatura en castellano, me parece una interpretación errónea, por lo literal, de la anécdota del clavo de Chejov: eso de que todo tiene que tener un propósito y debe haber una sorpresa al final. Y está muy bien, pero también pueden hacerse cosas diferentes aplicando al relato técnicas propias de la novela corta o de la novela a secas. Esto es algo que me interesa mucho y con lo que he jugado en este grupo de historias.

La impresión que da la lectura de los cuentos es que el ambiente que rodea a los personajes, a pesar de lo que me has dicho antes, es un personaje más en los relatos y, en alguno de ellos, el personaje principal.
Esa atmósfera es determinante en el sentido de influir sobre el comportamiento de los personajes, como en el relato que da título al libro, “Como una historia de terror”, que se desarrolla en una casa de paredes transparentes, situada junto a un bosque tenebroso, que parece que va a devorarla. Un decorado semejante está ahí por una razón. Su presencia trae consecuencias.

Da la sensación en estas narraciones que todos los personajes buscan un giro en su vida, que lo que ocurre es una especie de viaje iniciático, ¿es ese el hilo conductor de todas las narraciones?
Como una historia de terror no es una colección planteada como tal desde un principio. Nunca pretendí que los relatos estuvieran enlazados, que tuviesen un hilo conductor común, sino que fueron escogidos por mí y por la gente de Salto de Página entre otros muchos que tenía escritos, basándonos en los criterios de calidad y variedad: diferentes ambientaciones, diferentes puntos de vista, extensión, primera persona, tercera, finales más o menos abiertos, finales cerrados... Pero luego, cuando me puse a revisarlos me dije: ¡Sí hay un punto en común! Y éste es el de las huidas. Casi todos los personajes están escapando de algo. En sus vidas hay algo que no les satisface y deciden poner tierra por medio. Unos se van a Londres, otros a una isla del Mediterráneo, otras a California, otros a un bosque en mitad de ninguna parte... Pero lo que en realidad sucede es que esos personajes están huyendo de sí mismos, y eso es algo que no puede hacerse. Por eso en sus lugares de retiro sus insatisfacciones y terrores resurgen, y además potenciados. Efectivamente, hay un giro en sus vidas y no es un giro para bien.

Me llama la atención en estos cuentos tu búsqueda de la palabra exacta y la frase medida. Quiero decir que me da la impresión de que eres un artesano a la hora de escribir.
Doy muchísima importancia a las revisiones. En este sentido soy bastante obsesivo. A partir del borrador inicial hago numerosas versiones, puliendo, corrigiendo.

De estos siete cuentos, me gustaría que descubrieses a los lectores la intrahistoria de uno de ellos.
“Rata”, el relato más corto del libro, es para mí el más singular. Le tengo cariño porque lo escribí de una forma que no es la habitual en mí. Me vino a la cabeza de golpe: comienzo, desarrollo y desenlace. Lo escribí en una tarde, lo revisé al día siguiente y así se ha quedado. Fue como un vómito del subconsciente.

Eso es muy de Cortázar, ese escribir del tirón, esa revelación.
Fue un flash, algo que sólo me ha pasado una vez (al menos con buenos resultados).

Para acabar la entrevista, me gustaría que contases a los lectores qué es lo que estás leyendo ahora mismo, cuáles son los libros o autores que te influenciaron y cuál es tu próximo proyecto.
De entre lo último que he leído, me ha gustado mucho Adiós, hasta mañana de William Maxwell, una novela corta del que fue durante bastante tiempo editor de ficción de la revista The New Yorker. Es una novelita preciosa, redonda, de esas que te hacen pensar: “Joder, yo escribo esto y me retiro”. Muy bonita, sensible, muy bien hecha.
Lo de las influencias es difícil de concretar, así que prefiero citar a (algunos de) mis escritores favoritos: Melville, Faulkner, Cormac McCarthy y, dentro del género del relato, John Cheever, todo John Cheever, sus novelas, sus cuentos y sus diarios.
Respecto a mis proyectos, tengo terminada otra colección de relatos y ahora estoy trabajando en mi segunda novela, con mucha calma.

JON BILBAO
Nació en Ribadesella (Asturias) en 1972 y estudió Ingeniería de Minas en la Universidad de Oviedo. Antes de dedicarse a la escritura trabajó en diversos lugares, entre ellos una central nuclear y una refinería de petróleo. En 2005 participó en la recopilación Ficciones, publicada por la editorial Edaf en colaboración con la Asociación Colegial de Escritores, y el mismo año obtuvo el premio Asturias Joven de Narrativa con el libro 3 relatos. En 2007 resultó ganador del XXXVI Concurso de Cuentos Ignacio Aldecoa por el relato Calor. En el catálogo de Salto de Página ha publicado la novela El hermano de las moscas y la colección de relatos Como una historia de terror. En la actualidad reside en Bilbao, donde trabaja como guionista de televisión.
Como una historia de terror

© Texto e imágenes: Esteban Gutiérrez Gómez