La enfermedad del lado izquierdo

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El destino no está escrito, ¿o sí? ---------- http://laenfermedaddelladoizquierdo.blogspot.com/

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MI BLOG PERSONAL

sábado, 22 de enero de 2011

Lo que editará este primer semestre Ediciones Escalera

Para mayo o junio saldrá la antología de AOLdE, Narrando contracorriente. Aún queda mucho, pero creo que será muy interesante.

jueves, 13 de enero de 2011

"Viscerales"



En unos días estará en las librerias esta antología de textos escritos desde las tripas. Por lo que he podido ir leyendo, creo que será uno de los libros clave del 2011. Mario Crespo y José Ángel Barrueco, los antólogos y coordinadores del libro, han ido colgando en facebook algunas impresiones personales sobre los textos. Sobre el mío, mario Crespo escribe lo siguiente:


Llorando mercurio
Esteban Gutiérrez Gómez, además de abogado, es profesor de creación literaria. Una vez leyó una texto que le pasé y me dijo que le había gustado mucho, pero que para narrar un drama así hubiese sido mejor emplear un monólogo interior. Lo que hace Esteban en este texto es dar una clase maestra de monólogo interior. Habla con su Blanquito con una prosa que a mí, personalmente, me recuerda al Beckett de la trilogía. El centro y la entidad de algo que no necesita del cuerpo para existir. El relato de Esteban, además, tiene una particularidad: bajo una apariencia cerebral se esconde uno de los ejercicios literarios más honestos del libro.
***
Solo puedo decir: gracias.
El texto lo escribí inmediatamente después de leer "La cámara de niebla" de Alfonso Xen Rabanal (Xen Vinalia, Bufa) e intenta reflejar ese mundo interior que alimenta al autor leonés.
Un libro que recomiendo a todos los que buscan algo más en la literatura.

lunes, 10 de enero de 2011

Festival de minificción en madrid

El tamaño SÍ que importa
Ya sabéis el dicho:
"lo bueno, si es breve, dos veces bueno"
mICROrRELAToS
MIERCOLES 12 DE ENERO
DIABLOS AZULES
21:00 HORAS
Espero veros por allí

Nº20 REVISTA NARRATIVAS


Ya está en línea el número 20 de NARRATIVAS. Revista de Narrativa contemporánea en castellano. La revista puede descargarse en la siguiente dirección:


http://www.revistanarrativas.com/




Este número consta de los siguientes contenidos:



- Ensayo

“Los males menores”: un punto de inflexión en la obra de Luis Mateo Díez, por Manuel María Morales Cuesta

La cuestión de la raza en “Otelo”, por Enrique García Díaz

Cibercepción, la dimensión literaria, por Luisa Miñana



- Relato

Relatos, por Antonio Serrano Cueto

Vecinos, por Miguel Sanfeliu

Mujeres contundentes, por Vera Zieland

Golpearse los labios con un mediodía, por Javier Romano

La lectora, por Jesús Ortega

La I de Ïcaro, por Andrea Benavídez

Breve historia familiar, por Fernando Sánchez Calvo

Rigor vitae, curriculum mortis, por David Garrido

Bullying, por Esther Navarro

Los hombres alegres, por Carlos Montuenga

Príncipes ambulantes, por José Cruz Cabrerizo

A su servicio, por David Bombai

101 coños (fragmentos), por Salvador Alario Bataller

El hombre que se convirtió en el hijo de la estrella, por Diana Ferreyra

Sábanas grises, por Iván Teruel

El hombre que escribía historias de amor, por Carlos Ollero

Brígida, por Ramón Araiza Quiroz

Vergüenzas que afrontar, por Rolando Revagliatti

En tránsito, por Daniel P. Espinosa

Cuatro ojos, por Mari Carmen Moreno

Vol d’Ennui, por Carlos Sancho Torrubia

Espejos, por Alejandro Rosen

Portátil, por Luis Topogenario

Mossegar, por María Aixa Sanz

Sobredosis, por Manuel Ves

Relatos, por Pepe Pereza

La casa de mi vida, por Gustavo M. Galliano

Microrrelatos, por Daniel Sánchez Bonet

En 99 palabras, por Miguel Ángel Molina

Beth, por Emilio Jio Gil

El fetiche epistolario, por Roberto Strongman



- Novela

Capítulo de la novela en marcha “Pop-pins”, por Luisa Miñana



- Narradores

Patricia Esteban Erlés



- Miradas

La novela rural: Antonio Ansón, “Llamando a las puertas del cielo”, por Pablo Lorente Muñoz

Antón Pávlovich Chéjov, por María Dubón

Literatura con mayúscula, por Marcos Zocaro



- Reseñas

“Yo lloré con Terminator 2 (relatos de cerveza-ficción)” de Carlos Salem, por Pablo Lorente Muñoz

“La sopa de Dios” de Gregorio Casamayor, por José Luis Muñoz

“El espíritu de cristal” de Carlos Jover, por Pablo Lorente Muñoz

“Todo es silencio” de Manuel Rivas, por María Aixa Sanz

“Celos” de Catherine Millet, por José Luis Muñoz

“Agua quieta” de Gristina Grande, por Carlos Manzano

“Pájaros sin alas” de José Javier Abasolo, por José Luis Muñoz

“El otro mundo” de Hilario J. Rodríguez, por Miguel Sanfeliu

“La vía láctea” de José Vaccaro Ruiz, por José Luis Muñoz

“Cambio de planes” de Luis Borrás, por Angélica Morales

“Trece cuentos inquietantes” de Felisa Moreno Ortega, por José Luis Muñoz

“Los hábitos del azar” de Francisco López Serrano, por Luis Borrás

“Mujer abrazada a un cuervo” de Ismael Martínez Biurrun, por Oscar Bribián

“Verano”, de J.M. Coetzee, por José Luis Muñoz

“El horizonte” de Patrick Modiano, por María Aixa Sanz

“Hacia el interior” de pierre d. la., por Luis Borrás



- Novedades editoriales



Un saludo



Revista Narrativas

http://www.revistanarrativas.com/

miércoles, 29 de diciembre de 2010

Alentejo Blues y otros textos, de Domingo López

Entre los muchos tesoros que me traje de la present de "Simpatía por el relato" de León, está este ALENTEJO BLUES Y OTROS TEXTOS, de Domingo López, al que no conozco, pero me gustaría conocer. De él me habló Patxi, hace tiempo, y luego Sir Bonilla, para invitarle a colaborar en AOLdE. Mira por dónde, Bufa me tenía guardada una copia (gracias Xen, cómo sabías que me iba a flipar), la nº8 concretamente, de esta colección de relatos (seis en total) tan supercuidada (formato de cd, papel grueso, acartonado, 101 ejemplares seriados y buena impresión).
Me ha durado un suspiro, pero he disfrutado de cada uno de los relatos, así que soy yo ahora el que dice: "¿no has leído Alentejo blues? Tienes que hacerlo. Merece la pena".

El botón de la muestra:




Tocaba correr

A veces lo cuento y alguien se sonríe,
reid, reid...”
ÑU – La noche del juglar (1999)

La Marilin dijo por la derecha y el Bodeler que por la izquierda y yo al volante y la avenida que se terminaba y había que girar a algún lado y en el asiento de atrás iban magreándose el Janfri y la Monse y la Lida también, a mi espalda, tapándome de vez en cuando los ojos con la manos y diciéndome cu, cu quién soy y en el loro sonaba a todo volumen los Stones y por todos lados había botellas y humo de canutos y risas. El buga, un alfa de pijos, lo habíamos ligado al principio de la noche y ya casi amanecía y fue el Bodeler, tirándose el pegote, quien dijo primero lo del alunizaje, ¿aluni que? pregunto la Monse con las tetas fuera y un yoes trompetero en la comisura de los labios. Jurdeles, nena, pillamos pasta gansa y seguimos la juerga en malibubích. Me salté otro semáforo y otro más de propina y torcí a la izquierda haciendo derrapar peliculeramente las ruedas, saltando el bordillo, rascando la carrocería con un quiosco de la once, ciego perdido, con una litrona vacía bajo el pedal del freno. El pasaje aplaudía, enroscados en el pedo, cantando de joda precaución amigo conductor, la senda es peligrosa y entonces alguien dijo la joyería, al final de la calle hay una joyería, no hay huevos y sonreí maléfico y me lancé a por ella como un toro, a ciento sesenta, pilotando con una mano en el volante y con la otra, para darme ánimos, biberoneando el gollete de la Daniel’s. Detrás, la Lida me comía el cuello a bocaditos, me susurraba guarrerías en la oreja, levantándome en verso la polla, y el coche volaba como una flecha hacia el blanco y entonces dije agárrense mis niños y acelerando a tope empotré por mis muertos el cacharro en la puerta del establecimiento y aquello hizo una escandalera y un ruido de mil demonios y saltaron alarmas y cristales por todos lados y entonces alguien dijo cabrón te equivocaste y fuimos a dar a un ultramarinos o almacén pero igual aprovechamos y salimos corriendo, yo con un jamón, cojeando de dolor, otra con un repuesto de fregona en la cabeza a modo de peluca, el otro tragándose un phoskito y nos montamos pitando en el carro, que arrancó y todo y dí marcha atrás y salimos de naja, sin parabrisas, soltando trozos de chapa, heridos, tarambanas, muertos de risa.




¿Qué?, ¿otro más?


ALENTEJO BLUES


- Bourbon, b-o-u-r-b-o-n, four roses si puede ser, jefe, faz favor - digo, no solo deletreando las silabas y exigiendo marca como quien pide priva en la luna, sino levantando la mano y mostrando cuatro dedos cuatro. El viejo me mira y sonríe, balbucea algo, se da la vuelta, agarra una botella polvorienta y me la muestra. Aguardente Vúlron, leo en la etiqueta.

- Vale, ok, ponga eso mismo - le digo por tomar cualquier trago. El viejo, satisfecho, abre el tapón y va en busca de algo, un vaso supongo.

Saco un cigarrillo. Afuera hace un bochorno de mil demonios. Desde la barra veo la moto a pleno sol, con el portaperros amarrado detrás y al Chucho, en el suelo, esperándome con las orejas caídas y la lengua fuera. No hay nadie por ningún sitio ni sé como diablos se llama el pueblo. Al menos estoy a salvo en la penumbra de la taberna y ya es algo. En la tele, sin volumen, lloran a lágrima viva en la consabida telenovela brasileira. Saco el mapa y lo miro cual aventurero irresoluto, de pacotilla. Cogí un desvío a campo traviesa y no tengo ni puta idea de donde estoy ni por donde se va a la costa. El viejo trae efectivamente un vaso sucio y lo llena. Obrigado, digo. Doy un gran trago y aquello me abrasa el gaznate y el estómago. Mis muertos. Se me han saltado las lágrimas. El viejo me mira y sonríe. Detrás suya, junto al póster descolorido del Benfica FC hay un cartel, escrito a mano: Precisa-se mozo para o bar. Oigo al Chucho ladrar. Vuelvo la cara y lo veo meneando festivamente el rabo y oliendo ensimismado a una perrita. Ya ligó, qué cabrón. El viejo me acerca amablemente un cenicero casi prehistórico, de Cinzano. ¿Se necesita camarero? ¿En esta tasca de mala muerte?, me pregunto, fascinado. Cuento las mesas, dos. Las sillas, cinco. Las botellas en el estante, doce. Las moscas, doscientas veinte. Y entonces entra alguien y oigo un dulce boas tardes y me giro y veo una chica morena, deslumbrante, que me sonríe también y luego besa al viejo, que la llama filha. Miro otra vez a la calle, al Chucho que, bajo el calor tremendo y sin más trámites se está tirando a la perrita, montándola, dejando prole por el mundo. Pago, por hacer algo, y dejo propina y todo. Cojo el macuto del suelo. La chica le pasa un trapo a una mesa y canturrea. La miro de reojo. Es muito bonita. Doy unos pasos, inseguro. No se adonde mierda queda el camping, lleno de guiris idiotas, ni adonde queda nada. Llego a la puerta. Adiós se dice adeus. El sillón de la moto me quemará el culo. Se necesita camarero. A la sombra de un buzón oxidado el Chucho, jadeante, está enganchado gozosamente a la perrita. Enciendo otro pitillo. Y entonces me digo, mierda, ¿por qué no? tampoco se está mal y me vuelvo y pido otro aguardiente de los cojones y le guiño un ojo cómplice a la chica y señalando el cartel que oferta el empleo me acodo en la barra de chapa y le digo al viejo que cuanta guita, que cuando empiezo y enfin, que si hablamos de negocios.


De 'Alentejo blues y otros textos', Papeles de Uno, 2010.


asoculturdalton@yahoo.es



Más textos de Domingo López aquí

lunes, 27 de diciembre de 2010

Especial erótico de Al Otro Lado del Espejo


AL OTRO LADO DEL ESPEJO: Especial Erótico

aL OTRO LADO DEL ESPEJO
Año 2. Especial Erótico. 84.págs.
Revista multidisciplinar y estacional
orientada al cuento y la ilustración.



Queridos amigos de lo breve:
Estamos de nuevo aquí, ofreciendo la ración de cuento necesaria para seguir soñando. Esta vez, serán zonas erógenas (no solo del cerebro) las que busquen nuestros autores invitados a participar en este número especial.
Cuentos con suspiros ahogados, de lencería transparente, explícitos; manuales, sonoros; cachondos, burros, maniqueos; mordaces, románticos;
para amantes del dolor, para mirones, para fetichistas.
Cuentos en el límite,
sobre la hoja afilada de acero que separa lo que se muestra
de lo que se aparenta mostrar.



NOS CUENTAN:
Donatien Alphonse François [MARQUÉS DE SADE]
+
Ana Patricia Moya + Ángel Olgoso + Antonio Bordón + Carlos Salem + Cristina García Morales + Esteban Gutiérrez Gómez + Javier Serrano + José Naveiras + Lucía Fraga + Luís Morales + Luisa Fernández + Mª Jesús Silva + Marisol Torres + Miguel A. Martín + Mónica Sánchez + Noelia Herrero + Patricia Monge + Pepe Pereza + Rafael José Díaz + Silvina Luz + Susana Obrero + Sylvia Ortega.




PORTADA BY

Miguel Ángel Martín

NOS ILUSTRAN:
Julio Santiago + Nares Montero + Bruno Chenon + María tapia + Jaime Llorente + Esperanza Covarsi Zafrilla + Ángel Muñoz (voltios) + Pablo Játiva López + Daniel Orviz + Luisa Fernández


domingo, 26 de diciembre de 2010

Pampanitos verdes, de Óscar Esquivias


PAMPANITOS VERDES
Óscar Esquivias
(Ediciones del viento, 2010)

SPA (Salud Para el Alma)

Existe un tipo de literatura que tiene poderes curativos. No me refiero a los tan demandados libros de autoayuda o a aquellos que redescubren civilizaciones lejanas y paradisíacas donde el consumismo y el estrés no existen. He hablado de literatura y estos ejemplos, desgraciadamente, no lo son; aunque no les quito el mérito de hacer que la gente lea. No, me refiero a ese tipo de narrativa que línea a línea, párrafo a párrafo tiene el poder de serenar el espíritu humano, de volverlo confortable, amistoso, de congraciarlo de nuevo con la vida. El poder de sanar el alma. Este tipo de literatura se da en pocos autores y en ninguno tan frecuentemente como en Oscar Esquivias.
Toda la narración procedente del ordenador del autor burgalés está dotada de bálsamos contra las prisas y las malas conductas compulsivas que a diario ejercemos los llamados seres humanos. La linealidad, el tono monocorde (y no por ello aburrido) que le caracteriza, su cercanía verbal, el sentimiento bondadoso, tierno, la melancolía, la belleza, hacen que el lector se enganche a sus historias, sean estas novelas o relatos, y se deje abandonar por la sensación última de volver a tener alegría por vivir.
Así me ocurrió con la lectura de la reeditada Jerjes conquista el mar o con su Inquietud en el Paraíso. Se puede decir entonces, que la literatura de Óscar Esquivias es el antídoto que necesitamos en la actualidad.

Pampanitos verdes esta lleno de historias de este tipo. Tiene la facultad Óscar Esquivias de hacer fácil lo complicado, de narrar sin necesidad de metáforas o adjetivos definitivos y enganchar al lector con su prosa cristalina y sus historias del ayer. Todos los relatos del libro están unidos por el mismo quiebro en la trama: el paso de una época a otra en la vida de una persona, el porqué de ese paso, la fundamentación del cambio de rumbo que toda historia debe contener. Lo curioso es que esa unidad temática no se dio para este libro de cuentos o no precisamente para él, sino que estos relatos tuvieron vida propia e independiente en los últimos dos años, reuniéndose en esta ocasión para su publicación. Esto significa que Óscar Esquivias dedicó buena parte de estos años a una obsesión: cuándo dejamos de ser lo que fuimos y nos convertimos en lo que somos. Y no sólo cuándo, también cómo.
Por simpatía, el aspecto postal de algunos de los relatos me ha llamado la atención (Viene Gordon, Mail Pride Chigado 2008) por su conocimiento casi exacto de la materia, al igual que el tratamiento de aspectos cotidianos en las vidas de los personajes. Se permite jugar con las estructuras narrativas (Monólogo del técnico de sonido es un buen ejemplo) y colma cada uno de los relatos de un sentimiento de asunción del hecho fundamental que permite mirar a la vida de otra manera: con una especie de melancolía positiva (si eso es posible).

Como esquiviano bebedor compulsivo, algunos de los relatos que contiene Pampanitos verdes ya me eran conocidos, como El chico de las flores o Viene Gordón, pero afronté su lectura olvidándome de lo leído para volver a sentir el trance de la sanación. El chico de las flores, con el que se inicia el libro, tiene un final ascendente, meteórico, que no recordaba o no quería recordar (no estoy seguro, táchese la opción equivocada si la hubiese). Viene Gordon tiene un quiebro en la trama que dejará impactado al lector que sin lugar a dudas empatizó con el personaje principal del relato. Son ejemplos de la estela en zigzag del barco sobre un mar en calma, de cómo Óscar Esquivias es capaz de engancharte con su narrativa sedosa y aparentemente simple para tirarte de la barca una vez que pareces calmado.
Exactamente igual que un mago, que se remanga la chaqueta, que te enseña las manos (siempre limpias), las manos (como recién lavadas), los pelos de los antebrazos de sus manos (¿pero son sus manos?) mientras te roba la cartera. Lo mejor es que Óscar Esquivias te roba la cartera y saca de ella lo podrido, lo mundano, para meterte una flor de papel tintada de ternura y te la vuelve a colocar en el bolsillo.
¿Y después?
Después la sonrisa, la exclamación, la sensación de conformidad con uno mismo, la sanación del alma, la alegría de vivir.
Como el mejor de los medicamentos.
Como la mejor de las magias.

Salud para el alma.

Esteban Gutiérrez Gómez, 2010

jueves, 23 de diciembre de 2010

VEN Y CÓGELO



La Elipa, septiembre, 1981.

Tenía 18 años cuando vi la portada del lp en la tienda de discos. Era una pasada, la serpiente encerrada en la manzana de cristal. Cada mañana me paraba frente a la tienda para ver esa portada al regresar del curro.

Un día entré y pedí el disco. En la contra la manzana estaba rota, los cristales sobre la mesa y la serpiente había desaparecido. Volví a la portada y me fijé en la boca de la serpiente, acerqué el disco a mis ojos para verlo mejor y no podía creerlo. Sí, era un coño, era un coño lo que guardaba la serpiente en la boca, un coño precioso, con su clítoris y todo.
Estaba flipado. Por entonces Estrella me estaba volviendo loco, que sí, que no.
La serpiente me decía "ven y cógelo" si tienes huevos. Era como una señal y yo me dejé guiar por ella.
Rompí el cristal.


Esteban Gutiérrez Gómez, 2010








Come an' get it


Are you woman enough
To take a man like me
Baby, I know what you got
You make it easy to see...


Now I wanna give you my loving
Believe me, babe, it's true
Maybe more than you bargained for,
But, now it's up to you...


So if you want it,
come an' get it,
I got something for you...
If you want it,
me an' get it,
I'll leave it up to you...



miércoles, 15 de diciembre de 2010

GROENLANDIA PRESENTA OTRO LIBRO MÁS DE NARRATIVA... "REALIDAD PARALELA", de ANA VEGA



GROENLANDIA presenta su nuevo libro de relatos:



REALIDAD PARALELA,

por ANA VEGA



“Ana Vega nos ofrece en Realidad paralela multitud de historias dibujadas con breves pinceladas. Al igual que los pintores impresionistas, su escritura busca conmover al lector con cortas frazadas llenas de humanidad y poder. Su alma poética guía su mano a lo conciso, a lo sustancioso, sin abandonar - como los buenos escritores de relatos - el gusto por el silencio explícito que hace pensar al lector”.

(del prólogo de Esteban Gutiérrez Gómez, “Bacovicious”)



Disponible ya en el SCRIBD y en el ISSUU de Groenlandia:



http://www.scribd.com/doc/45204852/Realidad-Paralela-Por-Ana-Vega




domingo, 12 de diciembre de 2010

Presentación del libro de relatos "Andar por el aire", de Julio Jurado.


Presentación del libro de relatos "Andar por el aire", de Julio Jurado.
jueves, 16 de diciembre a las 20:00
Lugar: Librería Tres Rosas Amarillas, C/ San Vicente Ferrer, 34 - Madrid

viernes, 3 de diciembre de 2010

Perversiones: tened cuidado hoy en Granada...

“Cuentos de la Carne”, Ana Patricia Moya

Groenlandia presenta:

“Cuentos de la Carne”
Ana Patricia Moya

El nuevo libro de relatos eróticos.

Ya disponible en los siguientes links:

http://www.scribd.com/doc/44552401/Cuentos-de-La-Carne
http://www.issuu.com/revistagroenlandia/docs/cuentos_de_la_carne
*****
Por fin Periquilla saca los pies bajo la sábana y nos muestra su narrativa corta.
De la mano de Pepe Pereza nos adentraremos en los rincones más protegidos de su cerebro.
Porque lo erótico, ya saben, reside en la cabeza.
En una habitación siempre iluminada.
La que ocupa la imaginación.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Dentro de muy poco...


...la próxima maravilla de Luis Miguel Rabanal.

martes, 30 de noviembre de 2010

Nuevos proyectos, nueva editorial: EUTELEQUIA












El año que viene se presenta preñado de proyectos literarios. Muchas antologías en las que participo (Viscerales, Al Otro Lado del Espejo, Perversiones (que ya es una realidad), Cuentos para hambrientos 2...) y dos propuestas individuales: un libro de cuentos (por fin un libro de cuentos) y una novela corta.

De ésta última os puedo escribir, porque ya está firmado el contrato y tiene fecha de salida, y porque se trata de una nueva editorial, Eutelequia, que ha realizado una apuesta fuerte para el año que viene en cuanto a narrativa se refiere. En ella publicaremos, de momento, José Ángel Barrueco, Mario Crespo, Luis Ingelmo (traductor de los maravillosos cuentos de Larry Brown), Germán San Nicasio, Patxi Irurzún o yo mismo, con propuestas más que arriesgadas, como podréis comprobar.

Eutelequia es una palabra inventada por Clea, la editora, y viene a significar "tener un buen propósito". Nada mejor que un buen propósito para iniciar el año.



Diario de un escritor delgado
Germán San Nicasio
Diario de un escritor delgado es la historia de un hombre ingenuo y primitivo que unos días contempla la vida desde el optimismo más beligerante y otros desde el más profundo desaliento. Sobre unas cosas parece tener las ideas muy claras, sobre otras no tanto, pero su peculiar sentido de la realidad siempre le está empujando a dejar testimonio de todo. Cualquier inci­dente cotidiano, por insignificante que pueda parecer, le sirve como excusa para ejercitar el lenguaje achulado y en ocasiones barrio­bajero que le caracteriza, y mientras se cuenta a sí mismo sus andanzas y chismes íntimos, aprove­cha para hacer una crítica, a pequeña escala, del mundo mediocre y ruin que le ro­dea, dis­parando en to­das di­recciones sin pensar en las consecuencias. De modo que al final, entre introspección y autoexamen, nuestro escritor delgado consigue enhebrar sus anotaciones para que el anec­dotario del día a día acabe cobrando forma de memoria imaginada.

Cuento kilómetros
Mario Crespo
Cuento kilómetros podría ser el diario de un navegante del S. XVI adaptado a nuestro tiempo, un cuaderno de bitácora contemporáneo, pero, en realidad, este compendio de relatos conectados entre sí por distintas voces narra la historia de una pareja que rompe la secuencia espacio-tiempo para fundir sus almas en una sola y viajar lejos, muy lejos. Mario Crespo construye una ficción con entidad de novela mediante relatos cortos que se articulan en torno a las aventuras del personaje de Claudio Rivera y donde el propio autor entra y sale de la narración en un inquietante juego entre la ficción y la realidad de sus vivencias.



Asco
José Ángel Barrueco
Asco cuenta el periplo de una familia a bordo de un crucero por el Adriático, el mismo barco en el que una vez viajó el escritor David Foster Wallace para elaborar uno de sus más célebres reportajes. Durante la travesía, en la que atracan en las costas de Grecia, Croacia e Italia, el narrador empieza a sentir aversión hacia el comportamiento de muchos pasajeros, contaminados por la gula y la falta de respeto.
Asco es una diatriba visceral contra el consumismo y la mala educación, contra todo lo que hay de simple y de egoísta en el hombre. Relato inclasificable, novela que juega con el diario, el ensayo y el libro de viajes, es la última obra narrativa de José Ángel Barrueco.




La enfermedad del lado izquierdo
Esteban Gutiérrez Gómez
Pascual se levanta de la cama y descubre que no puede apoyar el pie izquierdo. El médico le dice que sufre una calcificación del talón de Aquiles. Meses después, cuando lo del pie parece que se ha solucionado, el testículo empieza a darle problemas. Entonces cae en la cuenta de que una serie de lesiones y enfermedades que está sufriendo (infección de muelas, contracturas, roturas de huesos, pérdida de visión y de audición, trastornos en el estómago…) se localizan curiosamente en el lado izquierdo de su cuerpo. Analizando la situación llega a la conclusión de que ese lado izquierdo es el que más próximo está de su mujer a la hora de dormir, y que quizá todo se deba a su influencia maligna. Podrían pensar ustedes que eso es algo demencial, pero no conocen a su mujer, Norma, ni sus Leyes Fundamentales escritas en un cuaderno de hule azul.

Así comienza esta hilarante aventura de un hombre a la búsqueda de su destino.




La métrica del olvido
Luis Ingelmo
Abriéndolo al azar, en La métrica del olvido escucharemos todo un coro de voces en cualquiera de sus páginas. Aquí resuena el dolor punzante que se provocan las parejas, los comienzos de un romance que nunca llega a consumarse, los enredos de un acusado, las confesiones de los anacoretas de hoy, las reflexiones filosóficas de un prisionero antes de ser ejecutado, los suspiros y anhelos de mujeres despechadas, la búsqueda de uno mismo en los otros, los aullidos hacia una posibilidad de amor siempre en el horizonte o las respuestas duras y certeras de un escritor ante las impertinencias del reportero. Al adentrarnos en sus relatos, sentiremos la obsesión que transmite un lenguaje afilado donde el estilo se convierte en contenido, todo ello bañado con la espuma del humor, enriquecido con un acondicionador de ironía, perfumado con los fluidos del sexo y, por fin, desinfectado de la trivialidad con litros de alcohol. Relatos que permanecerán siempre actuales en una espontaneidad expresada con la palabra digna y orgullosa de ser ella misma.




¡Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! Memorias de una estrella del porno (amateur)
Patxi Irurzun
En los años 80, Dick Grande, un barrendero “heavy” de Pamplona se convierte accidentalmente en estrella internacional del porno. ¿El secreto de su éxito? Su privilegiada herramienta de trabajo (la “blakandeker”), sí, pero sobre todo su aspecto de hombre vulgar: tirillas y difícil de ver, cuando aparece en sus películas haciendo el amor con las mujeres más hermosas del mundo, los hombres solos, tristes y rotos creen que pueden ser como él. Dick Grande recorre los santuarios secretos del porno “amateur” —La Habana, París, Bangkok, Manila, México DF…—, funda un movimiento musical (el porno-rock radikal vasco), financia involuntariamente con sus películas una guerrilla maoísta… Pero él también es un hombre insatisfecho, que solo persigue desesperadamente el corazón de la mujer que le introdujo en el mundo del porno: la dulce y sucia Janis. Brutal y tierna, soez y poética, animal y, por ello, terriblemente humana, ¡Oh Janis, mi dulce y sucia Janis! se convierte, bajo la apariencia de una novela de género (erótico) en un pimpapúm social que no deja títere con cabeza y un artefacto infalible para hacer reír a mandíbula batiente mientras una pantera resopla en nuestra entrepierna. Por fin una novela atrevida (que antes fue novela-blog y recibió medio millón de visitas), escrito a tumba abierta por un autor valiente para lectores valientes cansados de leer solapas de libros que nunca cumplen lo que prometen.

jueves, 25 de noviembre de 2010

Un cuento de Ana María Matute (¡PREMIO CERVANTES!)




El niño al que se le murió el amigo


Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:


-El amigo se murió.
-Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.


El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.

-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.

Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.


Extraído de “El árbol de oro y otros relatos”, de Ana María Matute

Recupero esta entrada. Ana María Matute se merece el Premio Cervantes. Me he alegrado mucho, porque mucho he disfrutado de sus relatos.
¡Disfruta, reina!